Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Tiene mucha importancia el que los encargados de llevar a cabo obras de infraestructura urbana en nuestra ciudad o sean originarios de nuestro municipio o conozcan sus características a la perfección.

Esto lo refiero porque podrán conocerse todos los secretos de la construcción, la arquitectura y la ingeniería en sus diferentes áreas en la parte teórica, pero hay un factor muy importante a considerar al planear cualquier obra de construcción en un sitio como Manzanillo, y ése es la alta sismicidad.

Una constructora con mucha experiencia que ha dirigido con éxito grandes proyectos constructivos en Guadalajara o Monterrey, por ejemplo, puede toparse con que necesita hacer cálculos muy diferentes para Manzanillo, dándole una gran importancia a la resistencia, pues nuestra ciudad y puerto, y el municipio en general, presenta ciclos de sismos de magnitudes por arriba de los siete grados Richter cada 10 años, llegando en ocasiones hasta a sobrepasar los ocho. Por eso se requieren otros materiales y otras técnicas de edificación.

En algunos puntos, quizá, a pesar de ser más resistente, no es conveniente utilizar el concreto para cubrir superficies, porque este material es altamente quebradizo. Su aguante a los movimientos telúricos crece cuando se le agrega un varillaje adecuado, pero hemos visto que hay lugares donde se echado losas de concreto con varilla inadecuada, e incluso sin ella, por lo que en caso de haber un terremoto de gran fuerza, las grietas y quebraduras de esas losas van a ser numerosas.

En algunos lugares, esto es ideal, pero en otros, quizá sea mejor el asfalto tradicional, por ser más elástico. Esto lo digo para que veamos la importancia que tiene que las constructoras asignadas a sacar adelante las importantes obras que se están haciendo en nuestra ciudad sean de preferencia locales, y que se busque que también los trabajadores que sean contratados por ellas, sean mano de obra local, porque además, es lo justo.

Si no se toma en cuenta la alta sismicidad que tenemos en Manzanillo, podríamos tener no sólo cuarteaduras de superficies a nivel del suelo, sino daños graves a columnas, losas elevadas y muros de soporte, y cosas más graves que mejor no quiero ni mencionar.

Ese es el resquemor que se siente cuando se ve a tantas personas foráneas trabajando en las obras de construcción que se están haciendo en nuestra ciudad en estos momentos. Suponemos que los profesionales que supervisan y dirigen los trabajos, están enterados de todas nuestras características especiales y específicas como región, y actuar en consecuencia.

En el pasado ya hemos visto importantes obras, en que se invirtió mucho dinero, y que se suponía eran de calidad; sin embargo, se vinieron abajo o se dañaron irremediablemente ante un sismo importante. Esperemos que con estas obras, que tanto tardan y tantas molestias ocasionan, no vaya a pasar lo mismo cuando la tierra se llegue a cimbrar.