Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

En días pasados ha circulado el rumor en varios blogs de la web, mismo que se ha extendido a través de las redes sociales, donde se menciona que el famoso conductor del programa televisivo “A prueba de todo”, producido por Discovery Chanel, el inglés Bear Grylls, falleció durante su estancia en la Ciudad de México, donde se encontraba grabando nuevos episodios para su popular programa.

Después de haber sobreviviendo en la nieve, montañas, desiertos, selvas, pantanos, mitad del océano, entre fieras salvajes o en islas desiertas, sorteado mil peligros y hallando siempre salidas ingeniosas, el presentador, siempre optimista de salir avante ante cualquier circunstancia, no pudo sobrevivir a México.

La temática del supuesto último programa que realizó fue que tenía que salir delante de un trabajo con salario mínimo, pero siempre optimista se las ingenió para soportar estoicamente, comiendo una vez al día. Entonces tomó la opción de un segundo trabajo, también por el mínimo, robándole horas al descanso, pero por fin logró empezar a ahorrar algo de dinero, con lo cual, al final de la experiencia, tendría que pagar su pasaje para retornar a su país de origen.

Tras haberse enfermado varias veces por comer en la calle, pero sin perder jamás el entusiasmo y la visión positiva del futuro, logró completar el ahorro necesario, por lo que procedió a acudir al banco para depositarlo en su cuenta, pero entonces se topó con una pandilla de malvivientes y drogadictos de la peor calaña, quienes no sólo le robaron lo que con tanto trabajo había juntado, sino que le pusieron una golpiza terrible y para acabarla, le hirieron con navajas en el abdomen, por lo que lo dejaron tirado en un charco de sangre; pero, por increíble que parezca, ni ahí perdió su optimismo ni se olvidó de grabar sus impresiones, comentándole al público a través de la cámara: “No se preocupen. Estoy asegurado y una ambulancia me llevará a un hospital donde me atenderán de mis heridas”.

Y así, fue, pues al poco rato llegó una patrulla que se lo llevó a una unidad del Imss, donde al entrar a emergencias se topó con una sala llenísima, donde ni siquiera alcanzaba una cama a pesar de la gravedad de sus heridas y, aparte de recibir un pésimo trato, grosero y déspota, le hicieron pasar por un montón de trámites y papeleos, por lo que mirando hacia la cámara aun, dijo: “He sobrevivido a toda clase de peligros, pero no pude contra la realidad de la vida en México”, y, tras esto, supuestamente, falleció.

Claro que todo esto es falso, es lo que se conoce como un hoax. Una mentira que tras mucho repetirse, muchos creen que es verdad. Es solamente una ironía, una sátira de aplicación política, digna del mejor caricaturista o monero de un diario de circulación nacional. Las redes sociales, las páginas web y los blogs se encargan de hacer crecer una bola de nieve, hasta hacerlo el alud de una montaña, y es así como esta historia ha llegado a tantos lados.

El conductor británico de televisión sigue vivito y coleando. Pero esta historia sí deja mucho que pensar, porque es verdad que es una hazaña la que quincena a quincena, o mes con mes, depende cómo les paguen, hacen los trabajadores mexicanos, lo mismo en la capital que en el puerto de Manzanillo.

Pero sí hay que señalar que en nuestra ciudad y puerto, la vida es más cara que en otras ciudades del país, y no es acorde a los salarios que se perciben. Por eso son personas dignas de admirar, pues son unos sobrevivientes, que hacen hazañas en muchas ocasiones mayores que las que hacen algunos famosos, como esta personalidad señalada al inicio del escrito.

Mandan a sus hijos a la escuela, pagan gastos médicos, dan de comer dos tres veces al día, pagan renta, servicios y todavía, quién sabe cómo le hacen, dejan algo para darse algún gustito, por lo menos una o dos veces cada 15 días.

Proezas dignas de “El Cazador de Cocodrilos” o “A Prueba de Todo”. De veras que somos un pueblo muy luchón, y teniendo buenos gobernantes podremos hacer grandes cosas.