Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Qué importante es la continuidad de los proyectos, de las obras, y esto a todos los niveles, municipal, estatal y federal; lo digo porque cada día se va acercando más el final de las presentes administraciones municipal y estatal, y hay muchas obras en proceso que, esperemos que se sigan hasta concluir, aunque les toque inaugurarlas a los nuevos funciones que estarán por entonces en funciones; esto, aunque fueran emanados de un partido distinto al que está actualmente en el poder.

Cuántas veces no hemos visto que se empiezan a trabajar en algo que se ve positivo, hay avances y, de repente, entra un nuevo gobierno y la obra se deja de lado, comienzan algo totalmente diferente, opuesto.

Incluso, obras terminadas se dejan en el olvido, no se utilizan, porque no se le quiere dar reconocimiento a algo que hizo una administración anterior, más si es de colores distintos a los actualmente en el poder.

Esto lo pensé cuando estaba recordando la creación de la primera Ciudad Rural Sustentable de México, que construyó el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, en Nueva Juan del Grijalva, Chiapas, la cual fue además la tercera ciudad de este tipo en el continente, pues ya existía una en Argentina y otra más en Chile.

Varias comunidades rurales con bajo nivel de vida fueron reunidas en un sitio seguro de deslaves e inundaciones, entre ellas San Juan del Grijalva, población que casi desapareció por un deslave que ocasionó una gran ola que barrió con personas, animales y casas.

En la nueva población se les construyeron casas de material con agua potabilizada, celdas solares, todos los servicios, calles anchas, banquetas, servicio libre de internet, unidades de atención médica e, incluso, se instalaron empresas de explotación de los recursos rurales, para empacar y dar trabajo a la población agrupada en cooperativas.

Una vez terminado este sueño, y visto cómo los pobladores elevaron grandemente su nivel de vida, después pudo observarse que el proyecto ha sido descuidado, pues muchos servicios ya no se les están brindando como al principio, y todo al parecer, porque era un proyecto muy particular del gobierno de Calderón.

Yo creo que esto frena muchas veces el desarrollo, el que no se le dé seguimiento, continuidad, a los buenos programas, proyectos y obras, porque entonces retrocedemos a años atrás, para volver a comenzar, y es el cuento de nunca acabar. Todo está a medias, en proceso y nunca se termina.

La obra pública, en especial, debe de estar por encima de los intereses políticos, porque las ciudades, estados y el país no se detienen y vuelven a empezar su vida cada seis o tres años.

Manzanillo ha logrado avanzar en su puerto por eso, porque es un proyecto independiente de lo político un tanto, desde que se crearon las Administraciones Portuarias Integrales, que se mueven como entes empresariales y de gobierno, más que como una secretaría o dependencia, como antes de la restructuración del sistema portuario mexicano que se dio hace unos años.

Las ciudades como Manzanillo no podrán contar a su favor con una visión a largo plazo, mientras sólo se vea en funciones de una administración. Y vaya que ha habido muy buenas administraciones municipales, y en especial la actual, considero que lleva un muy buen paso, por lo que no lo digo por un caso específico, sino en general, pues esta forma de desarrollo en las ciudades, estados y el país, es la forma mexicana desde hace décadas, por no decir que desde la independencia misma. Así no podremos avanzar mucho jamás.