De Manzanillo a Guadalajara en camino para carretas

En la zona más cercana al puerto de Manzanillo y el área de la costa, era un paisaje de palmares, tanto de aceite como de coco de agua en menor medida, mientras que entre los troncos ondulantes de las palmas llegaba el arrullo de las olas del mar/Foto El Noticiero

Barrancas de Beltrán y Atenquique siempre fueron un problema * Era un puerto muy aislado, hoy somos un puerto mexicano excelentemente comunicado

En 1869, hubo un gran logro para la región, pues un anhelo de mucho tiempo de los habitantes de Colima y Jalisco fue cumplido, al terminarse e inaugurarse el camino para carretas y diligencias de Manzanillo a Guadalajara, el cual solamente se cortaba en los tramos concernientes a las barrancas de Atenquique y Beltrán. Esto sucedió siendo gobernador de Colima, Ramón R. de la Vega, y por Jalisco, Antonio Gómez Cuervo.

En lo que se refiere al Puerto de Manzanillo, que aún no alcanzaba la categoría de municipio, el prefecto político era Casimiro Arzac Arana. Exactamente un año antes, en 1868, Manzanillo fue designado como Junta Municipal, y Arzac fue designado por el gobernador para ocupar su puesto, en el que se mantuvo hasta 1871. Esta categoría otorgada, da una muestra de la importancia que para esa época alcanzaba Manzanillo, lo que se vio potenciado por la habilitación del mencionado camino, que se inauguró en solemne ceremonia el 21 de enero, en el límite de ambas entidades beneficiadas.

En ese año y con los mismos motivos, se levantó un plano del puerto por parte de Ricardo Orozco, el cual siguió el que había hecho el Ing. Arnulfo Aguirre referente al fundo legal, el que, a pesar

La zona de las Barrancas de Atenquique siempre fue una de las más problemáticas, desde la época de La Colonia/Foto: El Noticiero

de no contar con sellos ni formas de autoridades y jefes políticos, adquirió validez en los años siguientes, al perderse el plano el Ing. Aguirre.

También ese mismo año, el 18 de marzo, se consideró la división política del estado en dos secciones o partidos; el primero comprendiendo a Colima, Coquimatlán, Ixtlahuacán, Tecomán y Manzanillo, y el segundo a Villa de Álvarez y Comala, y el 23 de abril se inauguró en Manzanillo la oficina telegráfica que unió al Atlántico con el Pacífico.

Todo se avizora como una era de crecimiento, desarrollo y progreso para Manzanillo y la región, lo cual tuvo su cierre con broche de oro con la visita del ex Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, William H. Seward, a Manzanillo a Colima, quien arribó al mismo Puerto de Manzanillo en barco y le tocó internarse hacia Jalisco pasando por el recién terminado nuevo camino para diligencias y carretas.

No faltó quien por aquellos tiempos dijera que el camino se había hecho únicamente para quedar bien con el político norteamericano y su nación, el cual llegó como invitado especial del gobierno mexicano, en reconocimiento a su intervención diplomática para que el gobierno de Francia retirara sus tropas de nuestro país.

Por aquel año, y en vista de las perspectivas positivas que se abrían para el puerto y la región por la habilitación del nuevo camino, se mudaron a vivir a Manzanillo comerciantes como los alemanes Enrique Bartling, Emilio Merritz, Enrique Septién, Enrique Dickman, Alfonso Heymann, Enrique Kohol y Carlos Cotto, el austriaco Alejandro Duroing, el norteamericano Robert G. Ranot, entre otros.

Desde siempre, el llegar a Manzanillo desde tierra adentro era un problema. Eso lo vivió en carne propia el mismo Virrey de la Nueva España, Don Antonio de Mendoza, cuando, después de recorrer la costa del territorio de Colima por muy malos senderos, de regreso a la Ciudad de México ordenó la construcción del Camino Real de Colima.

Desde luego que el camino que citamos no fue el definitivo, ya que al modernizarse el transporte, también hubo que tener en lo sucesivo mejores caminos. Hacia la parte rural estos eran casi nulos o estaban en muy malas condiciones, por lo que a principios del siglo pasado, el líder campesino Pedro Núñez, en compañía de familiares y amigos de Camotlán de Miraflores y otras poblaciones de la zona alta, empezaron a abrir brechas para mejorar la comunicación entre las comunidades rurales de esa región.

La peor parte de la comunicación terrestre en la zona de la Barranca de Beltrán, donde aún hoy en día solamente se debe pasar a través de un alto y largo puente./Foto: El Noticiero

En diciembre de 1923, el Gobierno del Estado nombró una comisión para hacer una comunicación carretera desde la ciudad de Colima hasta Manzanillo, pasando por Cuyutlán, la cual fue presidida por el Ing. Daniel Inda.

También hacia Jalisco se empezó a trabajar con el mismo fin, por lo que en 1935 se pudo terminar la carretera que enlaza a Manzanillo, Colima, con Cihuatlán, Jalisco, la cual se hizo por conducto de los ingenieros mandados para ese fin por el presidente Lázaro Cárdenas. Posteriormente, el 20 de noviembre de 1949, en el primer año del gobierno del Gral. Jesús González Lugo, se construyó la brecha que comunicaba inicialmente a Manzanillo con Minatitlán, la cual sin embargo, era muy precaria, y constantemente se volvía a obstaculizar.

Aquí es preciso resaltar con letras especiales, doradas, la figura del entonces presidente municipal de Manzanillo, Felipe Guzmán Mesina, quien en el año de 1955, usando maquinaria de su propiedad y operada en muchas ocasiones por el mismo, impulsó la apertura de la comunicación terrestre hacia Minatitlán. Precisamente en ese año, se localiza la antigua brecha que une a las poblaciones de Ixtlahuacán y Tamala con la carretera entre Colima y Manzanillo, la cual data de antiguos tiempos.

Fue hasta el año de 1977, cuando se estableció de manera definitiva la carretera que unió a Manzanillo con Minatitlán a través de Tapeixtles, y el 7 de febrero de ese mismo año se inició la construcción del libramiento carretero de Manzanillo.

De ser Manzanillo un puerto casi incomunicado, donde se tenía que pasar por brechas lodosas, pantanosas, junto a la laguna de Cuyutlán, habitadas por caimanes, víboras y distintos tipo de bichos peligrosos, camino que en época de lluvias se borraba y era casi intransitable, por fin el Puerto de Manzanillo logró consolidar sus comunicaciones terrestres, y hoy podemos decir que es el principal puerto del país de ambos litorales en cuanto a movimiento de carga contenerizada, la cual se mueve sobre la vía asfáltica sin ningún problema y en todas direcciones.

También el turismo, la industria sin chimeneas, se beneficia de estos enlaces eficientes y bien trazados que hacen de Manzanillo una ciudad moderna y progresista.

La peor parte de la comunicación terrestre en la zona de la Barranca de Beltrán, donde aún hoy en día solamente se debe pasar a través de un alto y largo puente./Foto: El Noticiero