Cuestión evolutiva


Alberto Medina Urgell.-

Poco a poco, pero con paso firme, estamos viendo el proceso evolutivo de las obras necesarias para la construcción del túnel que evitará que el tren ya no transite por las vialidades porteñas como el gran obstáculo que por años, y hasta nuestros días, ha sido la significada molestia para todos, población y visitantes.

Vemos con gusto cómo el constructor hace todo lo posible y se esmera por causar los menos problemas posibles a la ciudadanía, dejando entrever con claridad la planeación de obra, que por sí sola nos dice puntualmente: “No se inicia la apertura del túnel en tanto no estén construidas las vialidades que faciliten la libre circulación y que no la impidan, aunque ya se esté construyendo el túnel de referencia”.

Sin embargo y no obstante las benevolencias de la obra, ésta nos está dejando evidentes enseñanzas, y quizás señalamientos concretos, porque mientras el usuario de las vialidades se mantiene como respetuoso cautivo, la autoridad vial mantiene una posición que va más allá de lo pasivo, que bien pudiéramos decir que de simple espectador no pasa.

Por lo que no ha sido un día ni dos en que el orden y control de la circulación en las vialidades circundantes a la obra es aplicada por “bandereros” que no son otra cosa que empleados del Operador de Trabajos Varios (OTV) contratados por la empresa constructora, que de experiencia de control vial no saben nada y no es que lo hagan mal, porque se ve que se esmeran en hacerlo bien, sólo que no son autoridades viales, y muchos conductores, por ello, se pasan por alto, irresponsablemente, sus indicaciones, llegando a ocasionar incidentes viales y choques de baja cuantía.

También es justo decir que en la zona de la glorieta de San Pedrito suele haber de vez en vez algún agente de Tránsito y Vialidad, lo inexplicable es que controla lo que bien se puede hacer y quizás mejor con los semáforos del área, y los susodichos agentes lo hacen tan mal que no en pocas ocasiones, cuando el conductor ya cruzó con bien los laberintos y el verde le da vía libre, éste, intempestivamente, es detenido para que pasen peatones y me pregunto: ¿En qué parte del mundo el paso peatonal no se rige con el rojo?, hágame usted el favor.

Lo anterior deja en claro una ausencia total del más elemental sentido común de los agentes de Tránsito y Vialidad, ¿por falta de conocimiento, capacitación o no contar con mandos que tengan conocimiento de la materia vial? o ¿será que son los OTV de Tránsito y Vialidad?

Estimado lector, algo de lo anterior tendrá que ser cierto, porque si bien nos hemos venido refiriendo al elemento tropa es porque todos los generales viales brillan por su ausencia en el escenario, ¿cuáles son ésos? Todos los que creen que desde el mullido sillón de su oficina, con aire acondicionado… ¡Por supuesto! Todo lo tienen: Arreglado y bajo control, y siguen en su holgada posición, aunque los hechos les estén diciendo a diario la tangible realidad.

Estereotipando a estos elementos, son aquellos que nunca o poco se ensucian los zapatos en la prestación de un servicio público altamente estratégico como lo es Tránsito y Vialidad; ¿cómo identificarlos?, es fácil, los de patrullas, nunca, al pasar por una zona en conflicto, se detienen a ejercer su autoridad, menos a cumplir con su trabajo, o bien darle apoyo al agente destinado a ese servicio, ni aún con los tremendos embotellamientos que aún genera el paso del tren, no se diga que tengan que concurrir en lugares donde se estén estacionando, los conductores, en zonas prohibidas, lo anterior denota una ciudad sin ley, porque los que obligados a ejercerla… ¡Bien, gracias!

Hay otros elementos que sí, ocasionalmente, se ensucian sus zapatos en el entorno laboral, los de las motos y sí, nada más que donde les conviene o les “deja algo”, pero al igual que los anteriores, pueden pasar y pasar por lugares donde se esté infringiendo la Ley, y nunca se aprestan a cumplir con su trabajo, o bien, nadie se los exige.

CONCLUSION

La Ley Federal del Trabajo, como norma general, establece las condiciones a las que se deben sujetar todas las relaciones laborales que se den en nuestro país y una de sus premisas fundamentales, es que todos los individuos que devengan un sueldo, están obligados a corresponder cabalmente la materia de su contrato, y de no hacerlo, motiva la disolución de la misma relación laboral, así de fácil…

Es cuanto.

Regidor PRI-Manzanillo*