Colima aprecia el arte: Zamarripa


Los colimenses gozamos de una cultura que aprecia el arte, señaló el prestigiado artista visual Rafael Zamarripa Castañeda, al afirmar que cuando dejó de trabajar en la Universidad de Guadalajara y se dedicó a la escultura, él mismo decidió venirse a Colima porque le ofrecieron “volar en un cielo abierto donde estiman mi trabajo y me dejan inspirarme hacia cualquier rumbo”.

Y es que el escultor tapatío artífice de varias obras maestras distribuidas en la capital, ha dejado su huella imborrable con su expresión plástica en nuestras calles colimotas. Sus trabajos son mayormente en madera, aunque también trabaja el yeso y el bronce. Es el autor de las efigies de todos los rectores de la Universidad de Colima que se ubican en la Sala de Juntas Gral. Lázaro Cárdenas del Río, los murales en relieve que se encuentran en la entrada y el Patio de Honor del campus Colima, así como el escudo de la institución en el frontispicio del edificio de la rectoría.

En el forjado hierro divino nace el supramundo de la escultura de Rafael Zamarripa, que no conforme con pisar los escenarios más importantes y de llevar el folklor mexicano a diversos rincones del globo terráqueo, el hombre decide con sus manos hacer una demostración sublime del arte por el arte.

Al recordarle sobre su obra titulada “Siglo XX”, mencionó que es una pieza creada hace 50 años, inspirada en lo más representativo para él de esos 100 años. Años más tarde elaboró otra que tituló “Siglo XX1”, permiten apreciar una mezcla de tendencias de modernidad en sus figuras y diseños. No descartó la posibilidad de que pudiera soltar su imaginación para crear una escultura que lleve el nombre de “Siglo XXII”, tal vez adelantándose con algunas percepciones que él tenga del futuro. “¿Has pensado en algún proyecto al respecto donde pudieras inspirarte en el mundo del siguiente siglo?”, se le cuestionó, a lo que replicó firmemente: “estoy en eso”.

Pocos artistas han logrado equilibrar el dominio de dos disciplinas. La escultura de figuras humanas y seres vivos del maestro Zamarripa, hacen una exquisita colección que irradia tal belleza que nos lleva a alcanzar terrenos que el hombre, en un momento de evocación, es capaz de materializar. Su obra escultórica es una mezcla de sencillez, de mexicanidad y de una nueva propuesta para que el siglo venidero sin duda alguna aprecie su valor estético. Todos lo recordarán por su ballet y quedará inmortalizado por el paso de los siglos a través de sus obras plásticas maestras.

En la versatilidad del artista se crean piezas de gran valor. “El que es capaz de crear algo nuevo, debe ser considerado un artista; sólo quien en su constante búsqueda de la realización explote al máximo todas y cada una de las manifestaciones del arte, pues así se encuentra a sí mismo en parajes celestiales que saben a gloria”.

Finalmente, el consumado artista con prestigio internacional, confesó que cuando termina una obra, no quiere volverla a ver porque le encuentra muchos errores. “Es que en el momento en que tú haces una pieza, tú das todo de ti; en ese momento fue lo más que pudiste hacer. La cosa es que la práctica te va mejorando y creces en lo que haces, así que encuentro miles de imperfecciones; sin embargo, cada obra tiene el mismo valor sentimental para mí”, concluyó.