Chispazos


Miguel Angel Palomera.-

Que México ocupa el primer lugar en embarazos no deseados entre adolescentes por la falta de precaución y prevención durante el contacto sexual, pues son muchas las mujeres menores de edad que caen en el error de la no prevención y desatender la orientación de los medios masivos de comunicación para prevenir el embarazo a tan temprana edad, lo que luego les trae consecuencias y les trunca su vida por completo. Mucho cuidado, niñitas, porque también existe otro enemigo, el Sida.

Que nuevamente estamos siendo amenazados por fenómenos naturales, como la tormenta tropical “Rachel”, que recién se forma y aunque se encuentra a más de 500 kilómetros de las costas de Colima, no deja de poner en alerta a Protección Civil y autoridades estatales para prevenir a la población de Manzanillo en caso de que intensifique su fuerza y se acerque más a nuestro territorio. Hay que estar alertas, pues.

Que los manzanillenses le guardan buena simpatía al presidente municipal de Colima, el profesor Federico Rangel Lozano, pues el fin de semana próximo pasado se le vio por Soriana acompañado de su esposa, Leticia Contreras de Rangel, e hijos; anduvo en calidad de cliente, como el resto de las personas que se encontraban ahí. Se manifestó muy contento y confiado de que los porteños le recuerden y sobre todo lo ubiquen como alcalde de Colima capital, pues como uno de los 10 precandidatos al Gobierno del Estado tiene buenos puntos y se perfila como uno de los más populares. Bien por el “Profe Fede”, que camina con paso firme.

Que el anuncio de que posiblemente arriben cruceros turísticos a nuestro muelle ha sido muy bien recibida, sobre todo por el comercio organizado, pues con las constantes lluvias y presencia de meteoros en el puerto, han sufrido pérdidas que han afectado seriamente sus fondos económicos. Por eso se cree que por principio del mes de octubre empezarán a llegar los primeros trasatlánticos turísticos a nuestra bahía.

Que reír alimenta el alma y alarga la vida. Ahí les va este chiste:

Un indito que estaba a bordo de carretera por la zona del Bajío comía entretenidamente un sandía cuando de repente un auto se paró frente a él y el conductor, desde su interior, con una larga barba que ya casi le ocultaba los ojos y nariz, le preguntó: Oiga, amigo, ¿qué me falta pa’llegar a León? Y el aborigen contestó: Mesmamente disgraciado, ¡pus nomás qui rujas!