Centro Histórico


Germán Ramírez Ríos

Preámbulo: En un mundo lleno de hipócritas los sinceros somos los malos. (Alan Copero).

Nuestras felicitaciones para todos los Angelitos, ya que hoy es su onomástico, también enviamos un fuerte abrazo para los que tengan algo que festejar. A propósito de nuestro preámbulo, recuerda usted el origen de la palabra ¿sincera?, le recordaré, en la antigua Roma los escultores esculpían estatuas y para enmendar algún defecto por un mal cincelazo, recubrían el daño con cera y de ahí el origen de que sin cera, o sea fiel, sin falla o defecto alguno.

Recordando al viejo Manzanillo, le hablaré del Vigía

Con la finalidad de proporcionar información verídica, me di a la tarea de indagar sobre “El Vigía”, uno de los personajes más representativos del puerto, acudí con el Lic. Horacio Archundia, quien me amplió la información. El Vigía existió hace más o menos cuarenta años, se llamaba Cristóbal Rodríguez Vázquez y se desempeñó durante casi setenta años, en el puesto de Vigía del cerro que hoy lleva su nombre y que está ubicado en el Sector Uno, atrás del templo de La Guadalupe.

Don Cristóbal era el encargado de anunciar qué tipo de barco entraba al puerto: si era de guerra, de pasaje, mercante o de otro género, su labor era pintoresca y muy enriquecedora; la manera de darlo a conocer era a través de figuras geométricas (rombos, triángulos, esferas, cubos, etc.). También advertía sobre los fenómenos meteorológicos que estaban por suceder, para llamar la atención de los habitantes del puerto usaba una campana y en ocasiones un riel, que golpeaba frenéticamente para atraer la atención de los vecinos.

En el Archivo Histórico del Municipio se conservan el catalejo, la pistola de señales y un catálogo de los signos utilizados, que le servían como herramientas de trabajo. Existe además una buena colección fotográfica sobre su actuar. Llegó a ser tan famosa su labor, que la revista Nathional Geographic, publicó en su versión inglesa, un reportaje en octubre de 1973, en el que figura su foto. Don Cristóbal murió a avanzadísima edad en 1981, cuando rebasaba por mucho el siglo de existencia. Fue pariente muy cercano de un maestro queridísimo de Manzanillo, el profesor Roberto Velázquez Balanzar.

Sector Uno, de los más limpios del puerto

En un recorrido que su servidor hizo por el Sector Uno, me llevé una grata sorpresa, al ver que éste luce muy limpio, no hay perros callejeros, todas las casas tienen sus jardines frontales muy arregladitos; que armonizaba con la hermosa vista panorámica que se tiene de la bahía. La cercanía que tiene con el Cerro de La Cruz les permite escuchar los graznidos de las chachalacas y los cánticos de las calandrias, da gusto caminar por sus andadores, que lucen muy bien pintaditos. Nuestro reconocimiento y felicitación a los colonos que se esfuerzan por conservar la fisonomía del lugar. Esta visita despertó mi interés, por lo que en lo sucesivo recorreremos los demás sectores y esperamos llevarnos sorpresas como éstas.

Peligroso transportar láminas en tráileres

Ante la convivencia que existe entre el tráfico vehicular particular y de carga pesada, resulta realmente peligroso transitar detrás de los tráilers o por un costado; sobre todo si se encuentran cargados de rollos de láminas metálicas, que a simple vista se antoja para que no estén lo suficientemente asegurados y evitar un accidente, considerando que pesan varias toneladas.

Desconozco si existe alguna regulación al respecto de cómo deben ir aseguradas o si alguna empresa se encarga de vigilarlos, por la seguridad de los porteños, de no ser así, se recomienda que se empiecen a aplicar revisiones aleatorias e incluir las normas de transportación en los reglamentos tanto de las empresas como del municipio, para evitar poner en riesgo la vida de muchas personas.

Sugerencias y comentarios a: german1971@live.com.au