Centro Histórico


Germán Ramírez Ríos

Preámbulo: Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas, Proverbio chino.

Personajes célebres

del puerto

En esta ocasión hablaremos de Leonardo Córdoba Farías, mejor conocido como “El Cachas”, hombre reconocido por la población porteña como gente de trabajo. Se dedica a la venta de raspados y frutas frescas con deliciosos ingredientes, dice vivir en la colonia Alameda y contar con 63 años de edad, pero su lugar de origen es Jiquilpan, Michoacán.

A la edad de sete años se vino a vivir a esta tierra, en donde se dedicó a bolear calzado, vender chicles y tacos. “Quiero tanto a Manzanillo como no quiero a la tierra que me vio nacer, porque desde niño que llegué me ha brindado mi sustento, aquí conocí a la mujer de mi vida, aquí nacieron mis hijos y aquí no trabaja el que no quiere, esto es el paraíso, verdad de Dios que sí”.

Leonardo oferta su producto a los pacientes del Imss que acuden a consulta y que se les antoja algo refrescante, lo mismo que a médicos y enfermeras de la Unidad Padre Hidalgo y público en general.

 

Viejos edificios,

peligro inminente

 

Los antiguos edificios que están enclavados en el viejo casco urbano representan un peligro inminente, aunque cabe mencionar que algunos no son tan viejos, pero seguramente por la mala mano de obra que se aplicó, se dio el desgaste de sus estructuras tan rápido.

Aunque eso es lo de menos, aun así son un grave riesgo para la población, y aquí tiene una gran labor nuestro amigo de Protección Civil, Guadalupe Tene Rodríguez, quien debe determinar y buscar una solución a esta problemática.

 

Un día como hoy

nació el Paricutín

 

Un día como hoy, pero de 1943, en punto de las cuatro de la tarde, nació el volcán Paricutín en el rancho de don Dionisio Pulido. En su tiempo, narró los acontecimientos:

“Estaba arando mi parcela cuando escuché un ruido en las entrañas de la tierra, pensé que sería un temblor de los que días antes se habían sentido, pero empezó a salir humo por todas partes, el ganado se asustó y regresé a casa, pues no se podía trabajar.

“Le conté al cura del lugar lo acontecido, pero me ignoró; esa noche no pudimos dormir por los ruidos y el fuego que se desprendía en mi parcela, al día siguiente divise que en mi tierra de cultivo había un cerro tan alto como la iglesia y con un hoyo al centro, del cual salían rocas ardientes”.

Los vulcanólogos acudieron al lugar y constataron el nacimiento del volcán, mismo que a la semana ya alcanzaba los 165 metros de altura y escupía lava a un ritmo de dos mil 700 toneladas por minuto, quedando muchos kilómetros a la redonda inservibles para la agricultura.

Los pobladores de San Juan Parangaricutiro huyeron del lugar y rehicieron su población, a la que llamaron San Juan Nuevo, pues el pueblo anterior poco a poco se fue perdiendo, lo mismo que el templo de ese lugar, que se encuentra en las entrañas del volcán.

El escritor José Revueltas escribió al respecto: “La gente del lugar no se encuentra del todo satisfecha por tener este coloso, perdieron sus tierras de cultivo, la ceniza que emitió benefició a campos lejanos porque los fertilizó, no así a los propios; los turistas que visitan sus faldas acuden en tours guiados, la gracia del volcán no la han visto y no creo que lo verán, porque sus ojos y narices se llenan de polvo y arena de continuo”.

 

Continuando con

la historia…

 

El 20 de febrero de 1915, el Congreso del Estado vio amenazada la ciudad de Colima por las fuerzas del General Francisco Villa, cuyas tropas se aproximaban a tomarla.

En tal virtud, el gobernador interino de Colima, Juan Jacobo Valadez, expidió un decreto trasladando los poderes del Estado al puerto de Manzanillo. Esta situación se mantuvo hasta el día primero de marzo del mismo año, en virtud de la derrota sufrida por los carrancistas en la cuesta de Sayula.

Ante el temor de que las tropas villistas arrasaran la ciudad de Colima, el gobernador Valadez expidió el siguiente decreto: Juan Jacobo Valadez, gobernador interino del estado libre y soberano de Colima, a los habitantes del mismo, hago saber: Que en uso de las amplias facultades de que me hallo investido, he tenido a bien decretar lo siguiente: Número 16: Artículo Unico. Por convenir así a las operaciones militares, se traslada la capital del estado de Colima a la ciudad de Manzanillo, perteneciente al mismo y por el tiempo que fuere necesario.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Comentarios y sugerencias a: german1971@live.com.au