Ceniza, el mayor riesgo en caso de una erupción


Anilú Salazar.-

En la erupción del Volcán de Colima de 1913, la columna de humo alcanzó los 23 kilómetros de altura, llegando incluso a la estratosfera y el mayor riesgo que representó para la ciudad capital fue la caída de ceniza, alcanzando los 7 u 8 centímetros de grosor en los techos.

De ocurrir una erupción con las mismas características, la mayor amenaza es la caída de ceniza para la ciudad, que no es una amenaza letal pero los techos de teja o madera están bajo amenaza, una persona puede morir si le cae encima.

Lo anterior fue explicado por el geógrafo Juan Carlos Gavilanes, en entrevista con EL NOTICIERO, donde destacó que una columna de 3 kilómetros como la que se registró este sábado o como la que se registró el pasado 21 de noviembre de 2014 son eventos moderados, y aunque alarman a la población, debido a las redes sociales y medios de comunicación, en realidad no son una amenaza.

Detalló que “el volcán representa una serie de amenazas a la población que siempre han existido y siempre existirán mientras exista el volcán; unas son muy grandes pero ocurren cada miles de años; otras que ocurren menos grandes, como la erupción de 1913 o la 1818 ocurren cada 100 años más o menos, y actividades pequeñas como desde 1914 hasta la fecha, que son moderadas; en este rango, las más fuertes son las de 2005 y las recientes son erupciones pequeñas, de alcances moderados de más de 3 kilómetros”.

Agregó que cada tipo de erupción acarrea su tipo de amenazas y hasta donde llegan.

En el caso de caída de ceniza “puede llegar muy lejos como la de 1913 que llegó hasta Saltillo, Coahuila; en 1818 hasta la Ciudad de México, eso no es raro ni en este volcán ni muchos otros, eso es normal”.

Sin embargo, advirtió que la ceniza cuando se deposita en cantidades importantes, como es roca molida, tiene cargas de 40 a 100 kilos por metro cuadrado, “eso se dio en 1913 que el viento iba a Ciudad Guzmán y muchos techos se cayeron, en algunos pueblos de jaliscienses, algunos techos se cayeron, lo mismo en 1918”.

Destacó que la ceniza va cayendo poco a poco, la gente puede estar barriendo, solo es difícil cuando la visibilidad es  muy pobre, como “en 1913 es bien sabido que se hizo de noche a las 4 de la tarde”.

Indicó que la caída puede durar varias horas, por lo que hay tiempo de tomar medidas.

Juan Carlos Gavilanes agregó que la ceniza es muy agresiva a las comunicaciones de radio y televisión, las inutiliza, la electricidad es fácil que se vaya si cae en una subestación, porque es muy fina y se mete en todos lados.

El material que arroja el volcán mediante la columna es pomex, gas volcánico, ceniza, bloques de roca caliente, y todo cae sobre las pendientes del Volcán y se deslizan hacia abajo como avalancha de polvo muy caliente y llegan a distancias considerables.

Otra amenaza son los flujos piroplásticos que han llegado hasta 12 kilómetros,  a la comunidad de La Becerrera, para ello ya se hizo un simulacro pensando en que podían llegar flujos a esa comunidad, y sí hubo respuesta general de la gente.

Sobre posibles temblores, dijo que los movimientos de magma cuando son grandes las tierra tiembla “pero es muy poco, no destruyen casas; sí pueden llegar a sentirse si estás muy cerca del Volcán, pero no como para derribar casas”.

Sobre la frecuencia de las erupciones mencionó que “como se detecta más actividad hay que poner más atención, porque cuando tiende a aumentar la actividad es de tener cuidado, pero el hecho de que estén ocurriendo realmente no significa que se esté liberando la energía, ni conduciendo a algo próximo mucho más grande, en realidad no nos dice nada”.

Advirtió que actualmente hay ranchos más expuestos que la comunidad de La Yerbabuena, que está a 8 kilómetros del Volcán, cuando de acuerdo al Mapa de Peligros de 2003 se establecía que no se debía construir más allá, “yo entiendo que no debes dejar que construyan más arriba, pero se dejó, tanto en Colima como Jalisco, hay un rancho a 4.5 kilómetros, ¿Qué alguien me explique?”.