“Campirana”, una obra de Vera Vázquez


Víctor Gil Castañeda.-

Primera de 10 partes

La maestra Vera Vázquez es toda una institución dentro de las actividades teatrales del estado de Colima; sin embargo, a pesar de haberse dedicado más de 40 años a este campo de las bellas artes, aún no es posible encontrar, editada, una sola de sus obras dramáticas.

Ella hizo aproximadamente 20 textos para la escena mexicana, que abarcaron creaciones originales, adaptaciones a novelas clásicas y a obras narrativas de autores reconocidos.

ABANDONO EDITORIAL

El comentario que ofrecemos en estas páginas corresponde a una obra inédita, un mecanoescrito del melodrama “Campirana”, que me proporcionó amablemente la actriz colimense, Cuquita de Anda, en el año de 2003, cuando nos tocó participar en el “Cuarto ciclo de conferencias didácticas de literatura y lingüística”, organizado por el Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Colima, la Facultad de Letras y Comunicación, dentro de las actividades del Plan Estatal de Fomento a la Lectura.

Cuquita de Anda, viendo el interés que había despertado en los participantes su comentario sobre el teatro colimense, se ofreció a darnos las copias necesarias para el conocimiento del texto y la divulgación a la obra de Vera Vázquez, que sufre, como todos los dramaturgos de la entidad, de un total abandono a la publicación de sus obras y sus textos.

Y es que en esta observación existe un fenómeno contradictorio, pues en los últimos 60 años solamente se ha editado un libro relacionado con la dramaturgia colimense. Se trata de la obra: “Los perritos danzarines del volcán”, de Vivian Blumenthal.

Decimos que es contradictorio este panorama porque en ese mismo periodo podemos apreciar una fecunda trayectoria en el campo de las bellas artes, pero sobre todo en el arte dramático, donde se han podido mostrar diversos grupos (más de 30) con sus talentos y capacidades individuales.

Por otro lado, la mayoría de los documentos literarios que se editan o se conocen en la entidad, únicamente hacen énfasis en la producción poética y narrativa, pero nunca se han detenido a indagar qué pasa con la dramaturgia y la vida teatral colimense. Los autores dramáticos, sus obras y los  montajes escénicos han pasado desapercibidos para los antologadores y literatos de la región. Este panorama de abandono y desamparo lo podemos notar en algunas publicaciones locales como: “Antología poética colimense” (1) (Snrp), “Lecturas de Colima” (2) (Inea), “Colima por el camino de su literatura” (3) (Conaculta), “Colima al final del segundo milenio” (4) (Gobierno del Estado) y “Colima en letras” (5) (SEP).

Existen otros dramaturgos radicados en Colima cuyas obras permanecen alejadas del público lector, pues aunque muchas de ellas fueron representadas en escenarios locales, es difícil mantenerlas vivas a través de la memoria visual del espectador. Por eso decimos que lamentable suerte han corrido los pocos dramaturgos de la entidad como Arcadio Zúñiga y Tejeda (6), Rigoberto López Rivera (7), Nahum Bernal (8), Rubén Martínez González (9), Javier de Anda García, Severiano Guzmán Moya y Fernando Salvio Martínez (10).

Además, podemos agregar a la lista los autores que recientemente se han dado a conocer en este campo y que también van por el camino de la desesperación editorial como Carmen Solorio García (11), Vianey Torres Herrera (12), Magda Escareño (13), Rubén Alcántar y César Anguiano Silva (14).

LAS BONDADES PROVINCIANAS

“Campirana”, de Vera Vázquez, es una obra que se estrenó, por el año de 1947, en el Teatro Caballito de la Ciudad de México. Como actriz principal, en el papel de “Calabacita”, estuvo la reconocida artista Silvia Pinal. Es un texto en dos actos que nos ofrece una panorámica de las “riquezas espirituales” existentes en la provincia del país.

Se trata de la visita que hacen dos escritores de la capital de la República al municipio de Tecomán, Colima. Su objetivo es aprovechar los elementos naturales para trasladarlos a sus obras literarias, pues en el centro del país no encuentran las condiciones necesarias para que la “inspiración” les permita lograr un fruto de calidad.

Conforme pasan los días, los dos escritores van conociendo las tradiciones, leyendas y costumbres del municipio. La ventaja es para el autor más joven, Roberto Ponce, quien llevaba mucho tiempo en Tecomán. El escritor de mayor edad, don Fernando Orozco, tiene apenas dos semanas en el lugar y va acompañado por su hija Blanca, una hermosa joven de 19 años, novia de Roberto.

Continuará…