Bueno… esta es mi opinión


Gustavo A. Magallón Solórzano

Qué pesado y complicado se vuele, en algunas ocasiones, el acudir a pagar los servicios, como el agua potable, por el trato que dan los cajeros a los mortales que quieren cumplir con su obligación.

Un señor de edad avanzada preguntó en la caja que cuánto tendría que pagar y la cajera le indicó cierta cantidad, el hombre buscó entre su ropa una pluma y un papel para anotar el monto y volvió a preguntar la cantidad a pagar, a lo que la cajera contestó en tono molesto y enérgico la cantidad que tenía que cubrir, lo que originó la protesta de otras personas que estaban formadas.

Un usuario recibió un comunicado de Ciapacov que indica “proyecto de su pago anual 2015” por la cantidad de 591.12 pesos, pero al llegar a la caja la empleada indicó que se tenían que pagar 667 pesos, por lo que el usuario preguntó a que se debía la diferencia, a lo que la cajera respondió, “¿va a pagar o no?” y el recibo de pago no explica a qué se debió el aumento de la cantidad a cubrir.

Claro que la cajera no se quedó con el dinero de la diferencia, no, porque quedó registrado en el recibo, no se le acusa de robo, sino del mal trato que ofrecen a los usuarios del servicio de agua potable, ya que en esos lugares debiera haber personal amable que pueda ayudar, no regañar a los usuarios.

Otro usuario protestó porque, dijo, firmó un convenio con Ciapacov para cubrir su adeudo y afirmó estar cubriendo puntualmente la cantidad acordada, pero aun así le habían cortado completamente el abastecimiento a su casa, pero ni siquiera la cajera volvió la cara para explicar a qué se debió el corte del suministro, o por lo menos indicar a dónde se debe acudir para solucionar el problema.

Quizá sea imposible llegar a hacer entender a algunos empleados que nada les cuesta ser serviciales a las demás personas, pero si no les gusta el empleo que desempeñan, que pidan su cambio a donde puedan trabajar con gusto. Bueno… esta es mi opinión.

Sonríele a la vida.