BUENO… ESTA ES MI OPINIÓN


Gustavo A. Magallón Solórzano.-

Quizá nunca se le ha rendido un gran homenaje a Ruperto (desconozco los apellidos) también conocido como El Viejo, quien durante muchísimos años impulsó a los niños y jóvenes de Manzanillo a practicar algún deporte.

Ruperto vivió en una casa muy sencilla por el rumbo de La Pedregosa, en el puerto y su oficio era ser pintor “de brocha gorda” de casas, además de que instalaba los mejores cielos rasos en las casas de teja que hace años abundaban en Manzanillo.

Con sus ingresos económicos, El Viejo compraba balones para futbol o utensilios para la práctica del beisbol, pero más, aun ya entrado en años, todas las tardes acudía a algún barrio con un silbato y a gritos, e invitaba a todos los niños y jóvenes para que lo siguieran a las canchas deportivas para que entrenaran el deporte de su preferencia.

Fueron muchas, pero muchas las generaciones de manzanillenses que recibieron (o recibimos) el beneficio que ofrecía Ruperto por el gusto de servir a tantos niños y jóvenes, tal vez muchos lo recuerden con su trato agradable hacia todos y además los impulsaba a practicar algún deporte para que se divirtieran, aunque no tuvieran cualidades para eso.

Lo lamentable es que muchas personas altruistas pasan por la vida ayudando de alguna forma y después nadie los recuerda, o ni en vida le ofrecen un homenaje para mostrarles agradecimiento por la labor tan importante que han realizado en beneficio de muchos, en este caso, manzanillenses.

Sin haber pedido su autorización, pero a nombre de todas esas generaciones de manzanillenses que tanto apoyaste, Ruperto, Viejo, en donde quiera que estés recibe este pequeñísimo homenaje de parte de todos los que te recordamos con cariño. Bueno… esta es mi opinión.

sonríele a la vida