Bueno… esta es mi opinión


Gustavo A. Magallón Solórzano.-

Cuenta la historia que el servicio de correo inició en México el 27 de agosto de 1580 como una empresa privada, para comunicar el virreinato de la Nueva España, precisamente con España.

En 1901 adquirió el rango de Dirección General de Correos y el 17 de febrero de 1907, Porfirio Díaz fundó el Palacio Postal, también conocido como La Quinta Casa de Correos; el 20 de agosto de 1986 se crea el organismo descentralizado Servicio Postal Mexicano, para modernizar las prácticas operativas y administrativas, ya que era considerado el peor del mundo.

El ocho de septiembre de 2008 volvió a llamarse Correos de México, cambio que contempló ampliación de personal, de la flotilla de transportes y transformación de imagen.

Imaginemos los problemas de aquellos años pasados, cuando no había carreteras pavimentadas ni autopistas para ofrecer facilidad de transportar personas ni objetos, sólo había caminos de tierra y vehículos que ahora se aprecian rudimentarios, con poca capacidad.

Desde la fundación del correo en México, de acuerdo con la historia, han pasado cerca de 434 años, pero en época reciente se cuenta con autopistas, vehículos rápidos; sin embargo, Correos de México no ha encontrado la fórmula para ofrecer un servicio ágil y eficiente para la entrega de cartas.

Parece increíble que un autobús tarde ocho horas en trasladarse de la ciudad de Colima a la Ciudad de México; sin embargo, en esta misa distancia, una carta tarda en llegar nueve días, quizá Correos de México todavía utiliza el sistema de relevos, como lo hacían en tiempos anteriores a la conquista de México por los españoles. Bueno… esta es mi opinión.

Sonríele a la vida.

�r� sm�?P�Pncia fue alcanzar la autonomía, encaminada a crear las condiciones que permitieran a la UdeC su desarrollo en planos de libertad, al margen de todo tipo de ataduras burocráticas y dependencias gubernamentales, lo que se logró mediante el Decreto No. 50, del 25 de agosto de 1962, expedir la Ley Orgánica de la Universidad de Colima que le otorgaba su autonomía.

En lo relativo a la democratización de la vida universitaria, la Federación de Estudiantes Colimenses se dio la tarea de pugnar por la paridad en el Consejo Universitario, con el objetivo central de llevar al seno del más alto órgano de gobierno universitario un ambiente democrático, donde tuvieran cabida la libre expresión de las ideas, propuestas e iniciativas, en igualdad de derechos.

Lo anterior se concretó cuando el gobernador del estado, Pablo Silva García, promovió ante el Congreso del Estado el estudio correspondiente y éste expidió el Decreto No. 146, de fecha 29 de diciembre de 1972, de acuerdo con el cual se reformó el Artículo 8º de la Ley Orgánica de la UdeC, que estableció la paridad en el Consejo Universitario.

Como se dijo anteriormente, fue un año después cuando la FEC llevara a cabo la huelga estudiantil en la Universidad, la cual generó un cambio en la rectoría y grupo de colaboradores, abriéndose el camino para la evolución de nuestra Máxima Casa de Estudios.

De hecho, con el arribo de ex dirigentes de la FEC a la Rectoría y colaboradores, se generó el momento en que al conjugarse los proyectos para el estudiantado y avance de nuestra Alma Mater, se creó una situación de armonía y trabajo de un grupo Rectoría-FEC, que rindió importantes frutos.

Sin embargo, en el devenir del tiempo, la FEC y sus dirigentes en turno, olvidaron el papel que jugaron sus antecesores en la evolución y crédito alcanzado por nuestra universidad, pues hoy en día, el dirigente es impuesto desde las cúpulas estudiantiles y rectoral, permanece sujeto a las líneas trazadas, en espera solamente de la responsabilidad que se le otorgará en la estructura burocrática rectoral, al cubrir su mandato.

En nuestros días, la Federación de Estudiantes Colimenses se ha olvidado de sus representados, sujetándose a todo lo que las administraciones rectorales le marcan, sin demandar mejoras en instalaciones, mobiliario, materiales de laboratorio y talleres, entre otros casos.

Al respecto, vale mencionar que cuando el rector acudió al campus de Coquimatlán recientemente, los alumnos le solicitaron hacer un recorrido para que observara las deficiencias existentes, argumentó que regresaría, porque tenía otro compromiso que atender. En los días siguientes, el dirigente de la FEC solicitó a Rectoría las demandas de los estudiantes disidentes de Coquimatlán, para luego anunciar el rector que serían atendidas.

Caso similar se dio en el Bachillerato No. 20 de Tecomán, donde los alumnos, no la FEC, hicieron notar la carencia de mobiliario, para luego las autoridades universitarias enviar el mobiliario faltante.

Sin embargo, la FEC de nada se entera, razón por la que no es imposible que la disidencia, esto ante el lamentable olvido de sus dirigentes, pues han dejado de ser el organismo que vela por sus representados, como también hace oídos sordos a las demandas de la clase trabajadora de la UdeC y de la población, como lo hacían los líderes de la organización en las décadas de los 50’s a los 70’s.

Finalmente, diremos que en el caso del Fosap, la FEC, antes de respaldar lo que se le delinea, debería luchar por un desenlace transparente, porque si las cosas no se sujetan a la legalidad establecida, los estudiantes resultan perjudicados.