“Bar Social”, ícono del puerto


Germán Ramírez Ríos.-

El Bar Social se estableció en el año de 1952, en la parte baja del famoso edificio Machetto, del Centro Histórico del puerto, que desde sus inicios, su dueño estableció como política,  que se les proporcionara alimento gratuito a quienes consumieran bebidas, para que de esta forma no se embriagaran pronto y pudieran consumir más licor y cerveza.

Además, de que desde su fundación, el ambiente que allí se vivió fue netamente familiar, a grado de que políticos,  funcionarios, jornaleros y demás actores sociales, se dieran cita a este lugar para cerrar sus negocios o simplemente para hablar de los últimos acontecimientos políticos.

El lugar, que aún conserva su nombre original, sin lugar a dudas fue el antecedente inmediato de lo que hoy conocemos como “botaneros”, pero éste, guarda una historia muy singular, ya que aquí se vivieron varios episodios importantes de nuestro puerto.

Lleno de historia y anécdotas, el “Bar Social”, continúa de pie frene al jardín principal del Centro Histórico, que por muchos años fue el punto de reunión de las familias porteñas, de ahí el nombre que aún conserva, nuestros antecesores pueden relatar vivencias de todo tipo, que se gestaron bajo el techo de este singular salón.

Durante el ciclón del 59, fue utilizado como centro hospitalario para atender y brindar refugio a enfermos y lesionados.

Desde sus inicios, el lugar ganó gran prestigio y notoriedad gracias al excelente servicio que allí se brinda y a la gastronomía que no ha perdido su toque, los comensales pueden igual disfrutar de un buen vino, como de las notas musicales de trovadores y bohemios que día a día amenizan el lugar.

Porteños de todos los estratos sociales se dan cita al “Bar Social”, allí convergen pasado y presente, no hay protocolos, el único fin es pasar un rato agradable y aderezar la plática con un buen caldo de mariscos, ceviche y una buena melodía.

Grandes talentos han amenizado el lugar, como fue el caso de los hermanos Mario y Esteban Gómez, mejor conocidos como “las pelonas”, quienes fueron de los primeros en ser contratados para cantar; después se les agregó Bernabé, conocido en el ambiente como “El Medellín” y que goza de prestigio en el puerto.

Transcurría el año de 1965 cuando el reciento alcanzó gran éxito, y los asistentes tenían que llegar desde temprana hora para poderse ubicar en un buen lugar que les permitiera participar en el sorteo de pollos que servían para complementar el festín que allí se iniciaba; don Javier Berra era el encargado de hacer la rifa, cuya famosa frase de “va pal pollo”, quedó registrada en la memoria del bar y de sus comensales.

Personajes como Alberto Lirios Gaytán, Guadalupe Núñez Alcaraz (El Pichón), el notario público Raúl Gordillo, Rogelio Rueda (padre), el boticario Agustín Guijarro entre otros, eran visitantes del lugar; donde se entonaban

melodías que en esos tiempos eran éxito y que hoy permanecen en el baúl de los recuerdos, los acordes magistrales del violinista  Jesús Flores, el “Cantarito” y su violonchelo; el contrabajo de Juan Andrés Martínez y la voz bravía de Heriberto Estrada (Memín) entre otros.

El “Bar Social” es paso obligado de quienes quieren vivir una experiencia típica del puerto, aún continúan recibiendo a pescadores, políticos, jornaleros y extranjeros, dándole vida con sus conversaciones; algunos hacen referencia  con añoranza, de momentos pasados con familiares y amigos que ya no se encuentran entre nosotros

Este conocido salón es hoy en día es una reliquia, la historia viva de un pasado que se niega a morir, que continúa brindando excelente servicio como en sus inicios, ubicado en el corazón del Centro Histórico, que sigue vigente en el gusto de los porteños.