Ayudaré a unos, otros se reirán de mí


Antonio Flores Galicia.-

Muchos dicen que ya no se ocupan los acentos, las comas ni los puntos, que son cosas antiguas y se tiene ante nosotros lo que dan las computadoras, el autocorrector que ayuda a redactar los mensajes en los celulares.

También, cuánto se aventajaría en lo que se nos da en pro o en contra en los escritos, utilizando las técnicas de la semiótica y el estructuralismo. Cuánto oigo: “Esto dijo Cristo”, siendo que eso no dijo. Lee lo que pongo, utilizando acentos que nos pide la gramática española. Pues bien, procurando ayudar:

Tú, no tienes tu casa como la mía. Es tu gusto, pero es diferente la mía. Sé que eres más rico que yo, por eso ¿qué te preocupa lo que te digo? Mi gusto no coincide con el tuyo. Sé que no necesitas de mí, que mi gusto es diferente, pero sí tenemos diferentes necesidades y la ciencia es otra cosa, da lo que se da.

También, me dijo tu hijo que él no es como tú, que tu modo de ser es diferente; su gusto no es tu gusto, y lo tuyo, no es lo mío. Espera… mi perro se mío. Pero, adelante. Detrás de todo eso, está algo diferente. Mucho es diferente, pero es; detrás está la verdad; difieren lo que es, de conveniencias y gustos. Lo tuyo es diferente a lo mío, tienes otra preparación, tú eres otro.

Lo que te digan de mí es otra cosa, no es mi persona. Me gusta ayudar y convivir. Si alguien no me acepta, me paso de largo. Quien me acepte o no, nada me preocupa. Me gusta ser amigo, no temo a los enemigos. Eso me trae dudas, crea en mí preocupaciones. Ésa es mi preocupación. Porque aquél no es como aquéllos. Sé que entiendes esto, necesito que se dé la aprobación; que éste no se opuso y aquél no aceptó. Son cosas diferentes. Él puede no aceptar, tú sí. Debes ser diferente a muchos. Opina tú en tus gustos y actúa como se debe. Jamás la mentira nos da progreso.

Hay más de esto. Pero, allí le dejamos. Ojalá que tú sí aceptes lo que debes, que sí quieras. Serás diferente a muchos, que sólo actúan conforme a sus gustos. Qué cosas, ¿ves? Que aquél no acepta aquello, ni modo. No me eché para atrás. Hay desviados. También, no digas: Se salió para afuera, ni entró para adentro, se subió para arriba o se bajó para abajo. Hablarás como aquel policía que me dijo: “Sálgase de adentro para afuera, tráigame de allá para acá los papeles de sus documentos”. Tampoco vayas a decir está más mejor ni está más peor. Te puede ayudar: Bueno, mejor, óptimo; malo, peor, pésimo; alto, superior, supremo; bajo, inferior, ínfimo. No digas este libro es de mí, sino este libro es mío. Ni está más malo, está más peor que el tuyo. No se dice ni se escribe: Evacúan, sino evacuan.

Di: Sé que todo lo hiciste por mí, yo te lo di, él nada hizo, tú sí; si volviera en sí, qué diferente. Pienso… ¿Qué o quiénes me ayudarán? Éste mejoraría lo que me hizo aquél. Quién me iba a decir eso. Cuánto cambian las cosas, cómo cambia el tiempo, cómo como ahora, qué importante lo que te dije, si me haces caso sí mejorarás, el caso que me hagas no es cazo para la basura, ya me enfadaron tus puercos, esta silla vieja es de la Vieja de enfrente; amé lo que no odiaba, él que ame lo que guste; cuánto hago que antes no hacía, hoy tengo lo que no tenía, sé lo que no sabía, pude lo que no podía, entró lo que no cabía; como lo que no comía, leo lo que no leía. Qué diferente viví, qué diferente vivo ahora y tú eres tú.

Me avisaste que mi tío murió de inanición. Cuánto puso y quitó, presidió en el presidio y hasta abusó. Cierto, hoy tendrá más; pero, como mucho quitó y abusó, todo lo perderá y mucho llorará. Dirá: ¿Por qué no pensé ni opiné ni oí consejos? Ya no seré el de siempre, ni llegaré a la meta del bien.

Eso poco, procurando que te des cuenta de que no es solamente un gusto eso de los acentos y puntos. Cada quien dé de lo que tiene. Mucho se necesitan. Si alguno no está de acuerdo, cuánto nos puede ayudar que compruebe que no se necesitan, dándonos actúales reglas del español; los idiomas se hacen paso a paso, van comprobando lo necesario, para que el receptor capte el mensaje del emisor. El receptor, necesita conocer las reglas necesarias para captar el mensaje y utilizarlas, si quiere captar lo que te da. El hombre (no escribas “y las mujeres”), da y recibe la verdad del mensaje.