Análisis Político


Abel González Sánchez.-

Con la reciente visita de César Camacho, presidente nacional del CEN del PRI, para la toma de protesta de los cerca de mil seccionales rumbo al proceso electoral, puso de manifiesto públicamente que los 10 priístas distinguidos que fueron presentados por el Comité Estatal del PRI como aspirantes a la gubernatura, no podía considerarlos como precandidatos ni aspirantes oficialmente, ya que la convocatoria para tal propósito la emitiría el Comité Nacional hasta el mes de enero de 2015.

Conforme a nuestro análisis político, con esa declaración el CEN del PRI asumía el control de la selección del candidato oficial a la gubernatura y desaprobaba las actividades locales sin la anuencia del Comité Nacional, pues al no considerarlos como aspirantes públicamente, quería decir que otros priístas, a parte de los 10, podrían incorporarse al proceso también al momento de emitir la Convocatoria que estatutariamente le corresponde al CEN del PRI, inclusive se consideraba que actual rector de la Universidad de Colima, Eduardo Hernández, también desea apuntarse.

Pero con la nueva declaración del delegado nacional del CEN del PRI en Colima, Víctor Manuel Tinoco Rubí, señalando que en breve habrá una depuración de la lista que integran a los 10 aspirantes, contradice a lo expresado por César Camacho, porque luego entonces los convocados por el CDE del PRI éste sí los reconoce oficialmente y sí son tomados en cuenta y entre ellos van hacer la depuración de esta lista de 10, pero lo más correcto, honesto y trasparente es que los interesados deberían saber cuál será el método para hacer esta depuración.

Porque la cuchilla debería ser justa y apegada a la realidad, sustentada en una metodología para que fuera lo más trasparente para los aspirantes y toda la clase priísta estatal, inclusive para la sociedad colimense que está cada vez más atenta e interesada en participar en la decisión del cambio del Gobierno del Estado.

Vale la pena recordar que en esta columna mencionamos antes de que llegara César Camacho de que la lista de aspirantes políticamente y estratégicamente fue la correcta, porque unía primeramente a muchas corrientes y liderazgos, permitía avanzar a quienes tuvieran mayor interés y habilidad, y el partido así se fortalecería más en el estado, pero que sí era necesario recortarla.

Mencionábamos que serían tres o cinco, aunque también muchos priístas piensan que si la mayoría de los designados pertenecen a un solo equipo o grupo político, por declinación favorecerían a uno solo, logrando obtener la candidatura oficial.

Antes, el procedimiento era prácticamente así, algunos renunciaban a favor de uno solo; ahora es complicado, los tiempos cambiaron, ya que si un precandidato dice declino en apoyo a fulano, la gente que lo veía con simpatía no le hará caso, se irá él solo conjuntamente con los dos o tres amigos que lo acompañaron en su fallida precampaña, por ello el CEN del PRI tiene dos alternativas y son:

La primera y la más fácil, es esperarse y mantener a los 10 aspirantes hasta el final de la convocatoria para postular finalmente al que consideren el más adecuado y con mayor consenso ciudadano mediante el acuerdo del Comité Nacional con el Comité Estatal del partido y destaparlo en la Convención Estatal, así no tienen riesgo, porque no tendrán justificación para inconformarse ninguno de ellos; además, conforme a la ley electoral, deben pedir licencia los próximos días y varios no van a dejar sus cargos y se descartarán automáticamente.

Además, los precandidatos designados son muy institucionales, incluyendo a Nabor, porque está incorporado al proceso priísta de Manzanillo, a menos que se registre como candidato a gobernador por el Verde Ecologista para dividir al priísmo.

En cuanto a Rogelio Rueda, quien es un cuadro político completo, tampoco se va, no renunciará y aunque digan algunos que no hay piso parejo o que el piso se empareja al andar, la verdad es que se mantendrán dentro del partido hasta el final.

La segunda alternativa es quizás la más complicada para el Comité Nacional, ya que si hacen el recorte inadecuadamente, sin bases, entrará a un conflicto político con el CDE del PRI y los 10 aspirantes, porque en dicho recorte no únicamente participará el Comité Nacional, sino también el Estatal, además de los 10 aspirantes, quienes deben ser convocados forzosamente para seleccionar el método de la reducción de la lista, ya sea para dejar solo tres o cinco, como antes lo mencionábamos. Aquí sí va haber chispas y el suelo se les va hundir a varios si el recorte lleva consigna.

Porque el diseño de las encuestas científicamente permite inducir el voto en el resultado final; por ejemplo, si nos preguntan: ¿Cuál es el más experimentado?, da un resultado; si cuestionamos: ¿Cuál es el más popular y sencillo?, nos da otro; y si interrogamos: ¿Quién podría obtener más recursos del Gobierno Federal?, sería otro; entonces, los aspirantes tendrán todo el derecho de acordar conjuntamente cuál encuestadora nacional contratar y participar también en el diseño de las encuestas, la ciudadanía ya sabemos hasta el momento que son tres los punteros del PRI: Federico Rangel, “Nacho” Peralta y Mely Romero, usted anote a los otro dos. Ojalá al CEN del PRI no se le haga bolas el engrudo político.

Cambiando de tema, se visualiza que la operadora política y posible coordinadora de la campaña estatal que encabezará Virgilio Mendoza en busca de la gubernatura será Martha Sosa, ya que ha sido una pieza clave visible para la concertación de varios grupos a favor del alcalde del puerto, incluyendo al senador José Luis Preciado, ya que Sosa mantiene muy buena amistad con el líder nacional panista.

Alma Delia Arreola de Anguiano ha sido una mujer muy activista en su quehacer político y social al frente del DIF Estatal, y es muy probable que se anote en la lista de las ocho mujeres que tendrá que seleccionar el partido para las diputaciones locales, se analiza también la posibilidad de Norma Galindo para la diputación federal en Tecomán, Armería y Manzanillo.