Análisis Político


Abel González Sánchez.-

De los 10 aspirantes del PRI a la candidatura de la gubernatura que presentó el partido encabezado por el Ejecutivo estatal, Mario Anguiano, habrá una lógica reducción, que se determinará según el escenario estatal en su momento, valorarán reducirla en tres o cinco finalistas por razones estratégicas políticas, el escenario genera hoy condiciones para que sean cinco.

Hasta hoy, el PRI lleva la delantera ante los demás partidos, porque fue el primero que presentó su oferta política con sus 10 aspirantes, inclusive abrió sus puertas para los priístas que desearan participar en esa famosa lista.

En la segunda etapa del proceso, el PRI, argumentamos, reducirá a cinco los aspirantes, por varias razones y factores; primero, no pueden descartarse de un plumazo a la mayoría, cinco representan al 50 por ciento y no habría ningún riesgo.

No convendría decidirse por dos o tres tampoco, porque los descartados se replegarían a los grupos contendientes del PRI más fuertes que buscan la gubernatura reduciéndose riesgosamente las fuerzas, generando condiciones para una posible pugna, como la que se dio en la sucesión anterior, que redujeron al último inadecuadamente a sólo dos contendientes: Mario Anguiano y Arnoldo Ochoa, quienes representaron en los medios al comité nacional y local del partido, ganando finalmente el comité estatal.

Esta sucesión, como se visualiza, está mejor diseñada, por eso a lo mejor no habrá cambio del partido como se asegura.

Este proceso interno no es tan burdo como lo manejaron en la administración de Silverio Cavazos, en donde intentaron imponer a Carlos Cruz Mendoza, fortaleciéndolo primero en la Secretaría de Educación, lo que le afectó ante los grupos contendientes, pudo ser candidato, pero por esa mala estrategia se le fueron todos en contra, por eso finalmente postularon a Mario Anguiano, porque era el de mayor consenso por ocupar la alcaldía de la capital, así ganó la candidatura, la elección constitucional y asumió la gubernatura.

Pero ahora tenemos otro escenario mejor organizado, pues fue atinada la decisión de presentar a todos los aspirantes como primera etapa, estuvo bien darles su lugar, sabemos y que algunos no tienen ninguna posibilidad de llegar y lo hacen sin aportar fortaleza ni gastar nada, pero son parte de las corrientes y grupos priístas, se requiere que estén participando y unidos para garantizar finalmente la sucesión.

La segunda etapa política del proceso interno del partido y del gobernador Mario Anguiano será dar a conocer a los cinco finalistas que serán designados como precandidatos oficialmente. El problema será elegirlos estratégicamente, es lógico que en esta segunda lista de cinco, metan manos el comité nacional y local, designarán a sus gallos en esa lista, aunque considerando otros factores, como su consenso popular, simpatías ciudadanas, trabajo por Colima, institucionalidad y afiliación al grupo político que pertenece. La sucesión ya empezó.

En otro tema, la autoridad electoral federal obligó a los panistas en pugna a concertar y presentar una sola planilla de unidad, situación que pudieron hacer desde hace más de seis meses, que perdieron divididos por imponer al presidente estatal, la gente quiere que se ponga interesante el proceso para justificar acudir a las urnas.