Alimento para el alma


Rebeca Mendoza Silis

EL CHINO Y EL ARROZ

Al leer la siguiente reflexión, me fue imposible no reír y no necesariamente por burla, sino porque encierra una gran verdad. Me llevo a pensar lo ilógicos o incongruentes que a veces solemos ser y ni siquiera nos percatamos de ello, hasta que lo vemos reflejado en otras personas y a veces ni así. Dicen que si algo nos hace ruido o nos molesta es porque habita dentro de nosotros y no nos hemos dado cuenta, de la misma forma si algo nos gusta en otros, es porque también lo tenemos. La verdad es que yo no tengo ninguna costumbre de las que a continuación leerás y tampoco estoy en desacuerdo con ellas, entiendo que cada persona tenemos puntos de vista diferentes o requerimos de cosas, situaciones o necesidades diferentes, por ello definitivamente creo que todo es válido si quien lo realiza se siente a gusto y además no daña, eso es lo que verdaderamente importa.

Chequemos en que otras situaciones podemos no estar de acuerdo, porque esta reflexión nos puede servir para ir más allá de este ejemplo. “Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina. El hombre se dirigió al chino y le preguntó: Disculpe señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz?… “Sí”, responde el chino, cuando el suyo venga a oler sus flores… Moraleja: Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente. No  juzgues, solamente comprende  y si no lo puedes comprender… OLVÍDALO. Recuerda las 5 simples reglas para ser feliz, según sabiduría oriental: 1. Libera tu corazón del rencor y del odio. 2. Libera tu mente de preocupaciones. 3. Vive sencillamente. 4. Da más. Y 5. Espera menos”. (Desconozco a su autor). Creo que es una reflexión sencilla, por lo tanto fácil de entender y tal vez de digerir ¡Nos deja un gran aprendizaje a través de ella! Lamentablemente creemos que sólo nuestras creencias, hábitos, costumbres, maneras de ser, sentir o de pensar, son las mejores y las únicas y pocas veces reparamos que esas diferencias podrían enriquecernos unos a otros, en vez de dividirnos, si así lo decidimos. Nos es más sencillo criticar o juzgar, condenar, señalar y creer que los demás están mal, que respetar y aprender de esas pequeñas o muy grandes diferencias.

Lo paradójico es que vemos con mayor claridad en los demás, lo que no podemos observar en nosotros, que también podríamos estar realizando cosas sin sentido a la vista de quienes nos rodean. Como bien nos dice la moraleja, el respetar la opinión o costumbres ajenas, es una de las mayores virtudes, indudablemente es la clave para una mejor convivencia, y la única forma de adquirirle si no se tiene, es practicando cada que nos encontremos ante una situación que se encuentra fuera de nuestros parámetros. Tal vez no sea sencillo al principio (a veces me ha sucedido), sin embargo, si no lo ponemos en práctica, menos. El respeto hacia los demás, se dice que es un claro ejemplo del respeto que tenemos hacia nuestra persona, así que estemos o no de acuerdo, lo mejor es fluir y aprender más opciones y tampoco tenemos porque llevarlas a cabo si no deseamos. Algunas de ellas son muy bonitas, practicas, creativas y sobre todo enriquecedoras, nosotros elegimos con cual quedarnos y sino mínimo respetar. Que tengas un excelente y bendecido inicio de semana. Por favor recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor. Tus comentarios a becky_010270@yahoo.com.mx

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