Alimento para el Alma


Rebeca Mendoza Silis

El ayuno ha sido una práctica que se viene realizando desde la antigüedad, hay quien lo realiza a base de puros líquidos, otros de pura fruta, y algunos no ingieren nada o hacen sólo una comida fuerte durante todo el día, cualquiera que sea la opción a elegir, siempre nos trae un beneficio, eso sí, sabiéndolo llevar.
Sin embargo, del ayuno del que hoy te quiero hablar nada tienen que ver con comida o líquido, también existen otras maneras de ayunar y hoy quiero escribir sobre el ayuno hacia nuestro prójimo, hace poco concluyó la Semana Santa y sería interesante y de mucho beneficio, seguir con ese ayuno de por vida.
Cuando leí la siguiente frase, me pudo encantar: Ayuna de no decir algo que haga mal a otro, pues, ¿de qué sirve no comer carne si devoras a tu hermano? (San Juan Crisóstomo). Definitivamente muchas personas nos damos cuenta del tipo de ayuno, penitencia o abstinencia que se hace previa a Semana Santa; sin embargo, y pese a ello, hay quienes aunque hagan todo lo antes mencionado, no pueden evitar como dice la frase, devorarse a su hermano (o prójimo) y existe infinidad de maneras de hacerlo, ya sea criticando o juzgando sin saber realmente a fondo alguna situación, sólo escuchan una parte de lo que se les dice, sin escuchar también la versión de la otra persona.
La envidia también hace estragos, porque se utilizan palabras en contra de la persona envidiada, incluso hasta se llega a inventar situaciones que no son ciertas. Es hora de tomar conciencia para ser congruentes con el mundo en el cual queremos vivir, cuidar nuestros pensamientos, palabras y acciones son de vital importancia, ya que esas tres cosas forman la llamada congruencia.
De nada sirve darse tantos golpes de pecho, saberse el rosario completo o estar rezando durante todo el día y haciendo penitencia a cada rato, o idas a la iglesia todos los domingos y saberse la Biblia completa, si a la hora de convivir o hablar de nuestro prójimo nos los acabamos con nuestros comentarios.
No creo que al Creador le guste que nos la pasemos mordiéndonos y devorándonos los unos a los otros todo el tiempo, eso sólo envenena hasta nuestra relación con él y como padre o como madre siempre preferimos que los hijos o hijas sean más sus hechos, acciones y palabras los que hablen fuerte.
El respeto y el amor por los demás no se dan sólo por ratitos a menos de que así nos lo demos a nosotros mismos. Si de verdad queremos hacer un ayuno y que valga la pena, hagamos el que compartí de San Juan Crisóstomo, porque de nada valdrá no comer carne todos los viernes (eso no expía ninguna culpa), si nos vamos a estar devorando a nuestro semejantes durante todo el resto del año.
Que tengas un excelente y bendecido inicio de semana. Por favor, recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros constantemente, con respeto y con amor. Tus comentarios a: becky_010270@yahoo.com.mx