Alimento para el Alma


Las siete leyes espirituales para padres

Rebeca Mendoza Silis.-

La educación de los hijos para nada es tarea fácil, cuando nacemos no lo hacemos con un instructivo que diga: Trátelo o edúquelo de ésta o de aquélla forma, o querer tratar a todos por igual, no es lo más recomendable, ya que somos diferentes y por lo mismo merecemos respeto a esas diferencias, porque cuando los tratamos de la misma manera, por lo regular se entra en un gran conflicto, eso sí, indiscutiblemente enseñar valores y buenas costumbres aplica para todos por igual, mas no así la forma de enseñarlos.

Todo se va aprendiendo en la convivencia diaria y en la información que se nos proporciona por diferentes medios, como puede ser en nuestra familia, las personas que nos rodean, los libros, conferencias, cursos, talleres, diplomados, etcétera; sin embargo, insisto que no todo puede aplicarse a una sola persona.

Primera porque todos los seres humanos, como ya lo escribí al principio, somos diferentes, además de únicos e irrepetibles, y eso nos hace a todos de entrada seres muy especiales y segunda lo que le resulta a uno, no siempre tiene que resultarle al otro, si bien es cierto que como hijos es inevitable que se nos eduque de la misma manera en hábitos, costumbres, y valores, y habrá quien prefiera copiarlos de otra parte, siendo éstos a veces positivos o incluso negativos.

Uno como padre o madre, cuando nos involucramos en la educación de nuestros hijos o hijas, vamos adquiriendo con el tiempo la habilidad de observar que es lo que nos resulta con cada uno de ellos. Yo observé que mi mamá nos daba la misma educación, valores y costumbres a mi hermano y a mí; sin embargo, la forma de tratarnos fue muy distinta y no sólo por ser mujer u hombre, sino porque somos muy diferentes.

Mi hermano en su niñez y juventud era más introvertido que ahora, yo desde que recuerdo he sido extrovertida, así que desde ahí nada que ver entre ambos. También lo observo en mis amigas que tiene dos o más hijos, ya saben cómo tratar a cada uno de ellos, porque algunos aprenden inmediatamente cuando se les explica o se les enseña algo, y otros necesitan más explicaciones y tiempo para entenderlo.

Lo que sí tengo muy claro es que pese a esas diferencias, todos los seres humanos necesitamos en nuestra vida, sentirnos amados, aceptados y respetados.

¿Cuál es el motivo que me llevo a escribir sobre esto? Leí el libro de “Las Siete Leyes Espirituales Para Padres”, de Deepak Chopra, y me pareció interesante la manera en que explica otra técnica para educar a nuestros hijos, tanto en las necesidades físicas como las espirituales, así que no está demás seguir obteniendo herramientas para cumplir con la gran misión que Dios depositó en nuestras manos, somos los escultores junto con él, de su gran obra maestra, nadie estamos exentos de vivir situaciones inesperadas con ellos a la edad que sea, recordemos que el que no cae, resbala, y aquí sí aplica la frase “calladitos nos vemos más bonitos”, por ello lejos de criticar o juzgar a otros, lo mejor es seguirnos preparando y puliendo todos los días.

A continuación transcribo unos renglones del libro: “El éxito depende de lo que la persona es, no de lo que hace. El Espíritu o Ser es la fuente de todas las realizaciones de la vida. El éxito no sólo se reduce a lo material, tiene muchas facetas, entre ellas la capacidad para amar y sentir compasión, la capacidad para sentir alegría y contagiarla a los demás, la seguridad de saber que la vida tiene un propósito y por último, la sensación de estar conectados con el poder creador del universo.

“Todos estos aspectos constituyen la dimensión espiritual del éxito, la dimensión que produce satisfacción interior. Cuanto más pronto aprenda una persona a vivir de manera armoniosa, creativa y sin esfuerzo, mayor será la probabilidad de que experimente el éxito durante toda su vida”.

Y las siguientes son las siete leyes espirituales de las que Deepak Chopra habla en su libro, las explica una por una, yo sólo escribiré cuáles son esas leyes, ya si te interesa saber más sobre ellas, te aseguro que comprarás el libro o buscarás más información en internet: 1.- Todo es posible. 2.- Si deseas obtener algo, da eso mismo. 3.- Cuando haces una elección, cambias el futuro. 4.- No te resistas, sigue la corriente. 5.- Cada vez que deseas o esperas algo, siembras una semilla. 6.- Disfruta el viaje. 7.- Estas aquí por una razón. Todas éstas son simples variaciones de la pregunta fundamental: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué cosa importante hice hoy? ¿Qué talento descubrí? ¿Qué hice para hacer que alguien más se sintiera especial? ¿Qué cosa recibí (un presente, una lección, una linda experiencia) que me haya hecho sentir especial?

La unión espiritual con un hijo, se crea a través de las caricias, los abrazos, la protección, el juego y la atención.

Te recuerdo que hoy es el último día de la Expo-congreso de Luz, Yoga y Sanación en nuestro puerto, en el Auditorio del Hotel Camino Real, darán inicio a las 8:00 am con una clase de yoga, dirigida por el maestro Solar Ram, el costo de la clase es de 50 pesos. La entrada a los stands es gratuita, las demás actividades tienen costos diferentes.

Que tengas un excelente inicio de semana, lleno de hermosas bendiciones. Recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar de nosotros, con respeto y con amor.

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