Alfredo Montaño Hurtado


Cuquita de Anda.-

Segunda y última parte

ESO condujo a que a mediados de los ochentas, se llevaran a cabo un mínimo de tres eventos culturales por semana, que comprendían encuentros artísticos, conferencias o lecturas de escritores, exposiciones en artes plásticas, charlas, puestas en escena, presentaciones de intérpretes del canto, de grupos musicales y de libros, cursos, talleres y diplomados, coordinados por reconocidos especialistas o creadores, así como los homenajes y la entrega de premios o reconocimientos locales y nacionales y esto me obligaba a dar la cobertura necesaria con la nota informativa, la reseña, la entrevista o el reportaje e incluso a participar como ponentes.

Lograr como periodistas una especie de registro testimonial de los protagonistas centrales y los participantes en estos eventos.

Como se sabe, infinidad de autores en los distintos géneros literarios, vinieron entonces a Colima y en general se ha coincidido en reconocer la importancia que tienen los testimonios, de quienes son considerados clásicos, así como sus grandes maestros. Y es que, tal como ocurre en los talleres, donde es posible recurrir al diálogo o a la conversación con quienes, por ejemplo, promueven las concepciones, las técnicas y el desarrollo de la novela, el cuento o la poesía, el ensayo o la dramaturgia e igual el saber de su opinión, en ese sentido, ya significa y garantiza en lo individual para quien tiene la oportunidad de preguntar, una específica e inolvidable experiencia de aprendizaje permanente y más aún, si su vocación es por lograr la escritura de obra literaria.

Desde luego no es fácil manejar la entrevista. Tampoco lo es lograr que, a quien se solicite, de inmediato acceda y la conceda sin reserva.

La primera exigencia para lograrlo, es que debe sustentarse esta labor en asumir que el papel de entrevistador es conocer de antemano y en alguna medida la obra, la trayectoria y los datos biográficos que son esenciales en aquel personaje a quien se va a entrevistar. Incluso en todo ello, algo fundamental, es que más que imponer su opinión al entrevistado, el entrevistador, ante todo, tiene que saber escuchar y orientar la conversación con preguntas concisas o con alusiones precisas y breves, acerca de la temática que se va abordando al instante. Indudablemente, esto requiere de la sencillez y la serenidad necesaria, para aplicarlas a la entrevista, a efecto de que sepa generar la total confianza por ambas partes. Y esto significa que hay un recíproco juego de voluntad en el intercambio de opinión, de veracidad y de apego a la certidumbre en la realización de la entrevista como técnica del diálogo informativo y luego en la transcripción y en la redacción, ya como género, para ponerla al alcance del posible lector.

Pero luego de esta digresión, ¿por qué decidí entonces dar importantes a la literatura en mi labor, y más en esta entidad de donde soy originario, aparte de la que hubo en la ciudad de México, como corrector de estilo en las masas de redacción?

Aquí hay dos explicaciones. Lo primero es que, por lo común, todavía a principios de los ochentas, también se carecía en Colima de un registro constante y de valor testimonial acerca de lo que escritores nacionales y locales venían aportando a la literatura mexicana. La segunda es que a pesar de haber demasiados escritores colimenses de cuya obra solo se hacía mención,  jamás se podía hallar en las bibliotecas públicas las ediciones correspondientes, si es que alguna vez se imprimieron para ponerlas al alcance de los lectores.

Además de lo anterior solía saberse, que,  en determinada época o periodo, estuvieron en la entidad destacados autores nacionales, pero esta era como un mito o correspondía más bien a la leyenda.

Espero se comprenda entonces por qué fue esta intención, de poder integrar un registro de tantas voces de creadores en distintos géneros o en relaciones a ellos.

Y, además, en este caso, de aquéllos que nos anteceden en dar importancia al manejo de los distintos géneros y vertientes literarias.

Pero los materiales aquí presentados no son una compilación, y menos de lo elaborado por otros sino que es una muestra de aquello que en veintiséis años me fue posible desarrollar.

Este es un bosquejo de lo que es este poeta escritor entrevistador, un real periodista completo, quien paso a paso dibuja las diferentes ramas del periodismo.