Al pan, pan y al vino, vino

Salvador Villa Bibiano. | Foto: Especial

Una nueva de forma de hacer política, para que se vayan acostumbrando los priistas y los panistas que ahora andan de manita sudada, haciendo a un lado las injurias que se propinaron ambos bandos en tiempos no muy lejanos. Por poner un ejemplo: aquella que protagonizaron en agosto de 2016 los expresidentes de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) de Enrique Ochoa Reza y de Acción Nacional (PAN) con Ricardo Anaya Cortés. Ambos cruzaron fuertes acusaciones mutuas de corrupción.

Mientras el blanquiazul sustentó que la corrupción de los priistas se reflejó en la falta de medallas para los mexicanos en Brasil, el priista Ochoa Reza mencionó que en los panistas abundan los casos de corrupción. Las ofensas recíprocas entre estos dos partidos; es de siempre. Pero vieron que se necesitaban unos a otros, para seguir usufructuando el poder, tras un pueblo que los tiene entre ceja y ceja y que por ello no quiere saber nada de ellos.

Pero la nueva política de al pan, pan y al vino, vino de López Obrador, los trae mareados. Porque el presidente no se detiene en mencionar —por su nombre y apellido– a los que faltaron a la honestidad en los cargos públicos y se sirvieron de ellos. A sus propios opositores. Lo mismo le da hablar de Claudio X González, y de su organización, Mexicanos contra la corrupción, pero él les dice que son mexicanos a favor de la corrupción, que hablar de Carlos Salinas, quien modificó el Código Penal para que la corrupción no fuera delito.

Asimismo, descobija a los grandes empresarios que pagan luz menos que los hogares mexicanos y no pagaban impuestos. Así como los que adquirieron contratos para generar electricidad y la venden al país muy cara y todavía reciben subsidio. Como referirse a las personas que dio a conocer con nombre y apellido, que fueron favorecidas con los contratos en las cárceles a precios muy elevados. Con nombre y apellido a los que quebraron a Pemex para privatizarlo y a los explotadores de la Comisión Federal de electricidad que querían borrarla del mapa. A los que hicieron que se comprara gas carísimo pudiendo producirlo en nuestro país.

Lo mismo le da hablar de la prensa al servicio de los conservadores, que referirse directamente a los intelectuales orgánicos. Así como mencionar a los que privatizaron al ferrocarril. A los expresidentes de la República de Salinas a Peña Nieto, que operaron los fraudes electorales en su contra. De su otro enemigo político, el tristemente célebre Roberto Madrazo Pintado.

Eso los trae de malas a los conservadores, ultraconservadores y sus seguidores que son muchos; los favorecidos. No acostumbrados a que las cosas se digan al pie de la letra, se irritan y se juntan todos los favorecidos en el periodo neoliberal, para atacarlo por los cuatro frentes; Obrador les aclara y les revira.

La mañanera le sirve para aclarar todos los ataques malsanos que le llegan de quienes se vieron o se están viendo afectados en sus prebendas; adquiridas en el pasado. Y le sirve para ejercer su derecho de réplica que la Ley le concede.

Esa forma de hacer política, del pan, pan y al vino, vino, es nueva. Es directa. Nunca practicada. En sexenios pasados se manejaba todo en lo oscurito. Los arreglos fueron siempre por debajo de la mesa. Los mexicanos nunca nos dábamos cuenta de los asuntos y problemas serios que afectaban al pueblo de México.

Algunos se quejan que el presidente ataca a los mexicanos, pero no es eso, los que lo atacan y les contesta y les aclara cualquier duda, se dan por atacados y ofendidos. Chillones, el que se lleva se aguanta. El presidente, como cualquier otro ciudadano, tiene el derecho de réplica. Es todo por hoy

Ahora el pueblo se entera de cómo se maneja la política interna y externa. De cómo se manejan los asuntos administrativos del gobierno federal. Sobre todo, de cómo se maneja el dinero de las arcas públicas, que es de todos los que pagamos impuestos. ¿Les parece poco?