Al mercado sólo le interesan los consumidores


“La guerra, la necesidad de que los gobiernos resuelvan nuestros problemas o el sometimiento social, eso es ingeniería social”, dijo Jesús Galindo Cáceres en su conferencia “Ingeniería en Comunicación Social y el CUIS-UNICOL”, durante la celebración del 30 aniversarios del Centro Universitario de Investigaciones Sociales de la Universidad de Colima.

Este concepto, aunque nuevo, dice el investigador, ha existido todo el tiempo junto con la tecnología social, considerada una de las más antiguas; “sirvió para lo que sirven las tecnologías sociales: agrupar, ordenar, configurar, conquistar, homogeneizar, controlar y someter, por eso es de las religiones que más hay en el mundo”, comentó Galindo Cáceres.

Dijo que la ingeniería social es similar a cualquier ingeniería, ya que en ella se analiza un problema o situación, se buscan soluciones, se toma un modelo y se ajusta o se crea un nuevo modelo para resolver el problema. Algunos ejemplos son la iglesia, los gobiernos, las guerras y las empresas.

“Algunos de ellos nos crean necesidades que no existen o que si bien son visibles nos dan soluciones que aparentemente están sólo al alcance de ellos, por eso pensamos en términos de ‘papá gobierno tiene que resolver los problemas’ o la coca-cola con su bebida verde ahora que hay problemas de obesidad; su mercadotecnia es muy buena, de eso no hay duda”, explicó.

El problema de esto es que “no sabemos trabajar en equipo; al mercado no le interesa que haya grupos de nada, sólo individuos consumidores. En una investigación que hice en Colima hace tiempo la comida preferida eran las tostados y el pozole; después regresé y eran las pizzas. Ahora el sushi; ya no van a las comidas tradicionales, prefieren los restaurantes o centros comerciales” dijo.

Es ahí donde entra el papel de la ingeniería social, aseguró: “El preguntarnos qué pasó ahí, qué transcurrió en ese tiempo para llegar a ese resultado. Si no hacemos nada, van a desaparecer nuestras tradiciones como ocurre ahora. En las grandes tiendas vemos cosas de Halloween y muy pocas del Día de Muertos”.

También dijo que lo mismo sucede con las organizaciones sociales, no se sabe cuántas están luchando por las mismas causas, “si no los articularlas y los haces visibles, no estás haciendo nada. Hacer eso es también hacer ingeniería social”, finalizó Jesús Galindo.