Al Día


Felipe Díaz Cortez.-

Hablar de Jorge Humberto Silva Ochoa obliga a referenciarlo con el crecimiento, desarrollo y progreso de nuestra Máxima Casa de Estudios, la gloriosa Universidad de Colima. Antes de los 80’s era un institución con pocas oportunidades para los estudiantes de Colima, si acaso alguna licenciatura como la de Derecho, alguna ingeniería, pero no muchas opciones.

Quienes buscaban otras áreas tenían que emigrar a otros estados de la República, como fue mi caso, yo opté por la Licenciatura en Economía y tuve que ir a Guadalajara.

Fue Jorge Humberto Silva Ochoa, junto con su equipo de colaboradores, quien tuvo la visión de hacer crecer a la Universidad hasta convertirse en una de las mejores instituciones educativas de nivel superior en el país.

Por este motivo, ahora que leo las opiniones de mucha gente, entre las que destaca la del gobernador Mario Anguiano, quien calificó a Jorge Humberto Silva Ochoa como un político humanista, que sirvió sin descanso a sus semejantes, me parece muy justo homenaje a este insigne colimense.

Muchas anécdotas e historias se pueden contar de Jorge Humberto Silva Ochoa, algunas ciertas, otras no, cosas positivas, cosas negativas, todo según haya sido nuestra experiencia con él, pero como también dice nuestro gobernador: “Los colimenses estamos en deuda con su legado”.

Colima está en deuda con Silva Ochoa, no hay duda, nos dejó una Universidad de Colima de la cual debemos estar orgullosos y si en este momento pasa por un mal trance, igual que en los tiempos de Silva Ochoa, no tengo duda, saldrá airosa.

¡Hasta luego, señor; Dios lo tenga en su Santa Gloria