A cincel y martillo, se confeccionan obras de arte, con piedra volcánica


Carlos Valdez Ramírez.-

La carretera Comala–San Antonio, nos lleva a un lugar mítico, con clima majestuoso, abasto de tradiciones y que lleva por nombre, la satisfacción de la gran existencia de los frondosos árboles de nogal, La Nogalera.

Entre las comunidades de Suchitlán y Cofradía de Suchitlán, a tan sólo 7 kilómetros de la cabecera municipal de Comala, encontramos esta bella comunidad náhuatl cuya óptima ubicación devienen en un clima fresco y agradable todo el año. Famosa por contar con el Corredor Gastronómico Artesanal de la Nogalera, ubicado a pie de carretera, es donde encontraremos a nuestros a nuestros maestros artesanos que laboran las figuras hechas a piedra volcánica y que son las más bellas de la región.

La Nogalera es un pueblo de fama artesanal, donde la irreverencia, la tradición y el erotismo son manipulados en la piedra volcánica. Ahí la creatividad de un grupo de artesanos oriundos de la comunidad, se plasma a base de cincel, martillo y otras herramientas. Los maestros logran impresionantes obras de arte de piedra volcánica; que cuando terminan de labrar su inspiración asombran a todo el mundo con las figuras logradas. De la roca aparecen bellas fuentes de agua, molduras, molcajetes, cabezas equinas, y de felinos; mesas de centro y ojos de buey (aquellos que sirven para dar ventilación y luz a los baños o cuartos encerrados), entre otros.

El grupo artesanal es dirigido por el señor José Martínez Martínez y por el joven Manuel Martínez López, que desde su infancia realizan estas atractivas bellezas. La artesanía es el punto distintivo de su éxito, teniendo como punto inicial la piedra volcánica. Ésta es más blanda que la piedra tradicional, pero no tanto como la cantera, que cincelan en Tonalá. Para realizar los trabajos primeramente sacan los bloques de piedra conseguidos y luego se ajustan a las necesidades que el cliente ha solicitado.

Son cinco los artesanos que tienen su centro de trabajo a bordo de carretera del citado poblado de la Nogalera, que con el clima de las montañas, se inspiran para realizar su trabajo el cual es apreciado por clientes de todo el estado. La mayor parte del tiempo tienen mucho qué surtir; puesto que las piezas que realizan no necesitan ningún tipo de cuidado y son completamente resistentes a la intemperie.