Hace 86 años fue inaugurado el Campo de Aviación de Colima


Salvador Olvera Cruz

 

*El campo de aviación fue inaugurado el 16 de noviembre de 1930

*A dicho inmueble se le impuso el nombre de Jorge Llerenas Silva

*Paco Zaragoza cubrió muchos vuelos recreativos y emergentes

*Campo de aviación fue también atractivo para familias colimenses

*El campo aéreo fue cancelado oficialmente en el año de 1990

 

La transportación aérea en Colima con la finalidad de trasladar personas a otros lugares del país y viceversa, se inició el 1 de agosto de 1937, es decir hace 79 años al inaugurarse el servicio Manzanillo – Colima – México D.F., con escalas en Coalcomán, Apatzingán y Morelia, Michoacán, bajo la concesión otorgada a Don Carlos Panini.

Posteriormente se dio la presencia de pequeñas compañías regionales y servicio de taxi aéreo, y la presencia de líneas nacionales e internacionales, situación que se generó en respuesta al desarrollo económico de la entidad.

En ese contexto cabe mencionar que a partir de entonces nuestra entidad entró a una nueva etapa al programarse nuevas rutas en respuesta a las demandas de los usuarios y la competencia de líneas de capital nacional e internacional.

De hecho factores sustantivos para el incremento de la comunicación aérea lo representó además del desarrollo económico de la entidad, los atractivos turísticos con que cuenta nuestra entidad, sumando a ello el ahorro de tiempo que la comunicación aérea representa para los usuarios.

Retomando el momento en que se contó con la primera línea aérea que comunicó a Colima con la capital de la república, con escalas en Morelia y poblaciones del vecino estado de Michoacán, cabe recordar que el aeropuerto utilizado para tal finalidad fue el llamado Jorge Llerenas Silva, el cual fuera inaugurado el 16 de noviembre de 1930.

 

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Sobre el nombre impuesto al campo aéreo en comento, cabe decir que Jorge Llerenas Silva fue un militar mexicano, que nació en la ciudad de Colima el 12 de noviembre de 1900 y murió el 9 de septiembre de 1930.

Llerenas Silva, fue miembro de una familia de renombre y gran arraigo colimense, quien se iniciara desde temprana edad en la carrera de aviador milita, misma que era vista en esos tiempos como una actividad que requería grandes dotes de valor.

Sin embargo en respuesta a su dedicación, estudio y destreza, pronto adquirió el grado de Capitán Piloto Aviador de la Fuerza Aérea Mexicana.

Al colimense Llerenas Silva se le considera uno de los pioneros de la aviación militar mexicana, junto a Emilio Carranza, Francisco Sarabia, Roberto Fierro y Pablo Sidar Escobar, siendo considerado también como el primer piloto nativo del Estado de Colima.

Sin embargo, la carrera como piloto de Jorge se vio truncada a los 30 años de vida, como resultado del trágico accidente ocurrido el 9 de septiembre de 1930, cerca de la ciudad de Mérida, Yucatán, cuando Llerenas Silva tripulaba su nave de nombre “El Mayab”, transportando al entonces gobernador de Yucatán, cuando repentinamente comenzó a incendiarse su avión.

En reconocimiento a sus desempeños una calle del pueblo de Comala y el antiguo campo aéreo de la ciudad de Colima llevan su nombre.

Respecto al campo aéreo citado, vale mencionar, que a este se le impuso el nombre de Jorge Llerenas Silva, en el marco de los festejos del XX aniversario de la Revolución Mexicana, en el año de 1930 en que muriera.

Era gobernador del Estado por ese entonces, Don Laureano Cervantes, y presidente municipal el doctor Juan G. Velasco. El campo de aviación en comento, está localizado del otro lado de la vía del tren y al lado de Las Lomitas, sitio que fue por muchos años el paseo preferido de las familias colimenses, siendo a principios de 1990, cuando esta pista fue cancelada oficialmente.

Actualmente en forma eventual la pista cancelada oficialmente, se utiliza para aviones ligeros, resguardo de avionetas particulares y del helicóptero adquirido por el gobierno del Estado y para competencias de motos, bicicletas y arrancones de automóviles.

Retomando el caso de la historia del campo de aviación vale mencionar, que años después de que entrara en operación y hablando de aeroplanos, Colima tendría su primer piloto comercial en la persona del señor Francisco Zaragoza Vázquez, conocido familiarmente por la población colimense, como ‘‘Paco Zaragoza’’.

Don Paco fue un mecánico que casi por accidente se convirtió en aviador, luego de que una tarde de 1946 un par de pilotos le solicitaran un tubo para reparar su avioneta. Zaragoza les ayudó a reparar la nave y posteriormente lo invitaron a acompañarlos en un vuelo sobre la ciudad que le hizo encontrar su vocación de aviador a los 30 años de edad.

Lo curioso es que Zaragoza estudió para obtener la licencia respectiva, y estuvo practicando en una pista aérea de Guadalajara para acumular las 50 horas de vuelo requeridas para el trámite; sin embargo, resultó que, como no había concluido la educación primaria, no le podía ser entregada la licencia.

Ante lo anterior Paco se dedicó a concluir su educación primaria en una escuela nocturna, y a la postre obtendría no solo la licencia de piloto aviador, sino también de mecánico de motores de aviones.

Al año siguiente de obtener su licencia compró su primer avión, un Piper PA – 12 Supercrusier, de tres plazas, al que seguirían otras naves pequeñas con las cuales dio servicio a la comunidad, pues trasladaba enfermos a hospitales de Guadalajara y la ciudad de México, toda vez que los caminos terrestres entre Colima y Jalisco todavía eran brechas y no estaban en óptimas condiciones.”

Referente al lugar de nacimiento de Paco Zaragoza y su presencia en Colima, vale decir que según referencias de sus familiares este nació en la ciudad de Guadalajara, viniéndose a nuestra ciudad después de trabajar en varias partes de Jalisco como mecánico.

Llegó a Colima cuando era un adolescente a fin trabajar como ayudante en la armadora Ford que tenía aquí don José de la Torre.

Retomando la incursión de Paco Zaragoza como piloto vale mencionar que por la década de los cincuenta, Paco Zaragoza se dedicaba a pasear a las personas que así lo determinaban en su avioneta, mediante la tarifa que ya tenía establecida y conocía la gente.

En campo de aviación Jorge Llerenas Silva en esos tiempos, se veía por las tardes dominicales, con nutrida asistencia; para ver volar la avioneta de Paco, que paseaba a por los derredores de la ciudad, a quienes solicitaban sus servicios.

En respuesta a ello también buen número ce comerciantes ambulantes hacían acto de presencia en el campo de aviación, que en los domingos y días festivos eran un sitio de esparcimiento y diversión con alta presencia de familias; pues padres e hijos disfrutaban momentos de convivencia y alegría, resultando por lo tanto, para niños, adolescentes y jóvenes una larga espera la llegada del domingo.

Paco Zaragoza también realizaba viajes de familias a Talpa; pues era mucha la confianza depositada en él como piloto, al mismo tiempo que personas que necesitaban con urgencia trasladarse a alguna entidad del país o a la capital, recurrían a Paco para que les llevara, como también en el caso de enfermedades de algún paciente que debería trasladarse la ciudad de Guadalajara u otros destinos.

Paralelamente a su actividad como aviador, Don Paco se dedicaba a la venta de refacciones para autos y camiones de todo tipo, en su negocio ubicado por la Avenida Revolución entre las calles Morelos e Hidalgo.

El negocio en comento contó siempre con la esmerada y atenta atención de Don Paco, al mismo tiempo que como en las farmacias, recomendaba y daba orientación a quienes iban a comprar las refacciones, y en no pocas ocasiones apoyándoles en su colocación en el taller que tenía ubicado a un lado de su negocio.

En su vivienda ubicada al lado sur de su negocio por muchos años, contó con un pequeño chango que en la azotea de su vivienda jugaba sin descanso, en un singular espacio en que el simpático changuito jugaba sin cansancio, representando un atractivo muy especial para los niños que acudían al Jardín Núñez, acompañados de sus padres.

Don Paco Zaragoza fue desde siempre un hombre humanista, trabajador, respetuoso, altruista y generoso, ganándose el aprecio de los colimenses de todos los estratos sociales.

Asimismo Don Francisco fue un hombre interesado en adquirir y guardar cosas antiguas de todo tipo, como grabadoras, radios, cámaras fotográficas, y especialmente, automóviles, logrando contar con decenas de autos desde la aparición de éstos en nuestro país, los cuales compraba y restauraba con esmero y tesón, poniendo en práctica sus altos conocimientos en mecánica.

foto-1Con los autos referidos creó un museo que llegó a ser considerado de los más completos en el país, siendo requeridos en más de una ocasión para la grabación de películas en que se reclamaba de unidades móviles antiguas.

Igualmente eran requeridos por parejas de novios que contraerían matrimonio, o quinceañeras; pues esos vehículos representaban un atractivo singular en dichos eventos.

Abrió el museo al público local y visitante, que en períodos vacacionales acudían a observar la exposición de automóviles, los cuales lucían limpios y bien pintados, así como en buen estado. Dicho museo estuvo ubicado a espaldas de su casa por la calle Belisario Domínguez.

Don Paco tenía como principio y era un convencido de conservar y perpetuar las cosas, siendo una de sus pasiones los automóviles; pues decía que cualquier réplica de una unidad desaparecida, no tenía el mismo valor que la original.

Con esa idea llegó a tener poco más de 300 automóviles, entre los que se contaba con el más antiguo que databa del año de 1912, y el más reciente de la década de los cincuenta, de los cuales ninguno de ellos se encontraba repetido.

Antes de morir cerca de un centenar de autos estaban plenamente restaurados, en tanto el resto estaba en proceso, contando todos con su motor original.

Sin embargo, en el correr de los tiempos, Don Paco tuvo que cerrar el museo; pues las autoridades de la Secretaría de Hacienda y del gobierno en la entidad, siempre pretendieron cobrarle por los autos que coleccionaba, situación a todas luces nada edificante, y menos comprensiva, para un hombre que sólo buscaba heredar a las nuevas generaciones algo que era necesario por su alto valor histórico – cultural.

En ese mismo marco de adquisiciones históricas, Francisco Zaragoza compró la Hacienda del Carmen ubicada en la vecina Villa de Alvarez, edificación que fuera propiedad del ex gobernador del Estado, Don Enrique O. de la Madrid.

Dicha hacienda cuando la compró estaba prácticamente en ruinas; pues había sido abandonada hacía cuatro décadas más o menos, por las hermanas Enriqueta y María de la Madrid, hijas de Don Enrique que radicaban en la ciudad de Guadalajara.

El interés por adquirir dicha infraestructura le nació a Don Paco, cuando un amigo cercano lo llevó a conocerla; pues su interés por las antigüedades encontró eco para luego en don Paco.

Ante lo interés del señor Zaragoza Vázquez, su amigo le contactó con las propietarias, llegándose al momento de trasladarse a Guadalajara para establecer contacto con sus propietarias, y acordar el trato de compra – venta.

Una vez que contó con la hacienda, Don Paco y su esposa se dedicaron a hacer las mejoras que dicho sitio reclamaba, sumando a su trabajo personal, la contratación de personas que le dieran nueva vida a ese histórico lugar.

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Asimismo por su antigüedad y belleza fue utilizada previo acuerdo con Don Paco por el cineasta colimense Alberto Isaac, para la filmación de tres películas como fueron las denominadas: Los Días del amor, El rincón de las Vírgenes y El Sargento Pérez, en las que tomaron parte algunos colimenses.

Posteriormente y ante el surgimiento de asentamientos irregulares en las cercanías de la hacienda, sumados al pandillerismo, que pusieron en riesgo la hacienda, con la generación de peligros en cuanto a la propiedad, Don Paco concibió la idea de venderla; pues no encontró de las autoridades en turno el apoyo requerido.

Ante lo anterior sus hijos no vieron con buenos ojos deshacerse del lugar, para lo cual se abocaron a atenderlo y buscar la forma de utilizarla, dándole el mantenimiento que reclamaba y haciéndole los trabajos requeridos para convertirla en un sitio de atractivo.
Con lo anterior se logró convertir a la hacienda del Carmen en un sitio especial para eventos sociales, que ha contado con la demanda de quienes desean utilizarla en ese rubro.

Retomando el caso de los campos aéreos en nuestra entidad vale mencionar el Aeropuerto Internacional “Playa de Oro” ubicado en Manzanillo, el cual fue inaugurado por el presidente de la república Luis Echeverría el 16 de octubre de 1973, y el Aeropuerto de Buenavista, municipio de Cuauhtémoc, que entrara en operación el 17 de septiembre de 1987.

Asimismo, durante el gobierno del presidente de la república José López Portillo, se construyó e inauguró un campo aéreo en la isla Benito Juárez – Socorro -, el 28 de abril de 1979.

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