300 comercios en quiebra por túnel


Sailis Quesada Requejo

Manzanillo, Col.- La construcción del proyecto integral del túnel ferroviario, hasta el momento solo trae perjuicios, su ejecución ha provocado que más de 300 comercios del Centro Histórico de Manzanillo se encuentren al borde de la quiebra, debido al poco flujo de turistas y casi nadie puede llegar desde la zona hotelera, declaró Daniel Mendoza Flores, destacado miembro de la Agrupación Ciudadana Manzanillense.

El vocero del Movimiento en Contra del Túnel Ferroviario en Manzanillo, en entrevista exclusiva para EL NOTICIERO DE MANZANILLO, destacó que el fracaso de los comercios se veía venir desde antes, mismos que se sujman a las decenas de negocios que han cerrado de la Carrillo Puerto, “en su momento yo se los hice notar, hicimos una manifestación de más de mil personas, ante el Presidente Municipal, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Gobierno del Estado”, dijo.

El primer argumento que alega en contra de la ejecución de esa obra es la ilegalidad de la misma, ya que el artículo 30 de la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario estable prohibiciones en torno a la construcción de estructuras de este tipo que atraviesan poblaciones urbanas.

“Las afectaciones a la ciudadanía serían numerosas: el golpeteo normal de las ruedas en los rieles, la vibración de las casas y el consecuente daño a sus estados constructivos, de los que Ferrocarriles Nacionales de México no se hace responsable”, explica el porteño.

Se proyecta que el túnel tenga 500 metros de extensión, desde el viaducto ferroviario Vaso II, en Laguna de Cuyutlán, hasta el puerto de Manzanillo. Originalmente planearon terminar en el 2014 y por diversas demoras extendieron la fecha límite hasta el 2016.

El integrante de Aciman A.C. afirma que desde la maqueta presentaba grandes fallas y cuenta que a pesar de las múltiples y formales peticiones a las autoridades encargadas nunca les presentaron el proyecto ejecutivo.

Daniel Mendoza fue designado para guiar la oposición a la obra arquitectónica porque desde el principio tuvo pleno conocimiento del proyecto y sus errores. “Preveían realizar la construcción en tres años, ya pasó ese tiempo y ni siquiera han empezado.”

Ahora que cayó el precio del petróleo y redujeron el presupuesto para las obras públicas en el país, al entrevistado le parece poco probable que en fecha cercana inauguren el túnel, pero no desiste en su empeño de protestar contra su edificación en tanto siga afectando a los porteños.

“Aunque generalmente levantar una obra de esta magnitud implica molestias para residentes y visitantes del lugar donde se ejecuta, las autoridades deben ser muy cuidadosas en este sentido”, dijo al finalizar